¿Tus hijos comen suficiente pescado? Con estos trucos, sí

No siempre es fácil animar a los niños para que coman de forma saludable. Un poco de ingenio y unos cuantos truquillos pueden servirnos de ayuda para que ese momento no se convierta en una guerra

El pescado es uno de los pilares básicos de cualquier dieta equilibrada. Aporta una gran cantidad de nutrientes que son esenciales para nuestro organismo: ácidos grasos omega 3, vitaminas o proteínas con alto valor biológico. Por este motivo, es especialmente importante introducirlo en la dieta de los más pequeños, para garantizar que crezcan sanos y fuertes.

De acuerdo a las recomendaciones actuales, se aconseja un consumo de tres a cuatro raciones a la semana de pescado en niños. Sin embargo, no se puede negar que los más pequeños suelen ser bastante quisquillosos con la comida y -definitivamente- el pescado no se encuentra entre sus platos preferidos. ¿Por qué? Tiene espinas, un olor fuerte y un sabor que puede resultar demasiado potente para su paladar.

Si tus hijos no quieren ver el pescado ni en pintura y te cansas de ver caras largas en la mesa o escuchar expresiones como «¿Pescado otra vez? ¡Puaj!», la buena noticia es que puedes hacer que este alimento pase a ser más atractivo con unos simples trucos

Evita las incómodas espinas

Si hay algo verdaderamente desagradable es encontrar espinas a la hora de comer pescado y, más aún, tragarse alguna que pueda quedar a medio camino. La solución es bien sencilla: ofrecer a los pequeños el pescado siempre en filetes o en lomos y evitar las rodajas, donde es más sencillo encontrar espinas. ¡Les facilitarás mucho el trabajo! La oferta sin espinas es muy grande, aunque también se puede pedir que los limpien en la pescadería. Los gallos, por ejemplo, se filetean muy fácilmente y pueden dejar limpios los lomos ya listos para cocinar.

Opta por pescados de sabor más suave

Algunos pescados tienen un sabor excesivamente fuerte que desagrada el sensible paladar y olfato de los niños. Para no generar rechazo, es preferible empezar dándole pescados de sabor suave como la merluza, el lenguado o el bacalao, y luego ir introduciendo pequeñas cantidades de pescados azules como bonito, xarda o salmón. Una buena opción para disimular ese sabor y olor tan marcado es acompañar el pescado de un poco de salsa (tomate, bechamel, mayonesa, etc.). Esta receta de lubina a la asturiana con salsa de tomate casera puede ser perfecta para empezar.

Combina el pescado con otros alimentos o preparaciones que sí les encantan

¿A qué niño no le gusta la pasta o las hamburguesas? Si quieres que tus pequeños coman más pescado, puedes «camuflarlo» en sus platos favoritos. Habitualmente, las recetas de lasaña incorporan algún tipo de carne entre sus ingredientes, pero este tradicional plato italiano también encaja muy bien con productos de mar. Con una porción de merluza, unas gambas y un poco de calamar, podemos elaborar una deliciosa lasaña de pescado que hará que tus hijos se peleen por el último trozo. ¡Comerán pescado de una forma divertida y sin rechistar!

Prepara recetas diferentes y originales

¿Cómo hacer el plato de pescado irresistible? Deja volar tu creatividad. Los niños prefieren platos variados y con colorido, no les atrae nada una ración de merluza a la plancha, tampoco comer siempre lo mismo. Por ello, es buena idea ser original cambiando la condimentación, la preparación o la guarnición que acompaña al pescado, cocinándolo de forma mucho más apetecible para ellos. Prueba recetas y técnicas diferentes -como el papillote, por ejemplo-  y no te quedes siempre en típicas las barritas de pescado que se venden congeladas, no son la preparación más recomendada para ofrecer pescado a los niños y su consumo debe ser muy ocasional.

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