Necesitamos nuevas caras


Ha vuelto Risto con su chéster bien mullidito para alegría de la mayoría de los espectadores que quieren más entrevistas de sofá, pero no las de Bertín ni las del trono de Jorge Javier. Tal vez también, porque más allá de los entrevistados, Risto ha sabido aportar para su regreso una cara nueva. Y digo una, porque no ha sido precisamente María Teresa Campos, entrevistada por Mejide, quien le dio el domingo el aplauso del público. El éxito del Chester ha sido otro: atreverse a sentar en prime time al periodista Antonio Pampliega, que estuvo secuestrado en Siria 299 días, para relatar su visión sobre el miedo. Sin quitarle mérito a Risto, que ha sabido depurarse en estos años y apunta más certeramente en las preguntas y en el tono cada vez más amable con los invitados, me da la sensación de que los espectadores respiramos aliviados cuando las personas que son entrevistadas no se deben a la promoción de turno. Las cadenas se retroalimentan de tal manera que allí donde no se está entrevistando a un presentador propio, se charla con el actor de la serie que estrena la productora en la que se tiene interés. Quizás, es solo un quizás, estamos un poco cansados de ver a las mismas personas hablando de lo suyo. Por eso creo que el acierto de Risto no ha estado en sacarle algo de jugo, más jugo, a María Teresa Campos, sino habernos dado la oportunidad de escuchar a Pampliega. Que sí tiene mucho que contar.

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