Los gestos de Soraya


Redacción / La Voz

Cuenta la historia que un ministro de Margaret Thatcher antes de una reunión dijo: «Podemos empezar, está su bolso», aunque la primera ministra no se encontraba físicamente en la sala. El bolso es toda una prolongación real de las mujeres, que vamos eligiendo uno u otro en función de las tareas que tenemos por delante, del momento vital en el que nos encontremos, o de nuestra personalidad. Esta semana el bolso de Soraya, un Loewe de 2.000 euros, colocado en el asiento de Rajoy se convirtió en la metáfora de una despedida. En el gesto de esa emoción de censura de un presidente ausente. El de Soraya no era un bolso cualquiera, sino toda una maleta de partida que ha quedado grabado como el gesto simbólico de este definitivo viaje del PP. Pero esta semana la política se ha reducido también a más gestos que enfocaron a la vicepresidenta: las manos de Monedero sobre sus hombros que tanto repugnaron a la mayoría, en especial a las mujeres hechas a que algunos invadan su espacio abusivamente. De Monedero más que las palabras, molestó su gesto, su lenguaje corporal lo definió en un segundo. Nada que ver con ese otro gesto de Soraya a su jefe tras la derrota. Fíjense bien en todo lo que dice de este tándem: Soraya, de puntillas, rodeando la nuca de Mariano. Un abrazo al que le sobran los apellidos y que ella envuelve de consuelo. Todo un gesto.

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