«Cuentamé» tiene otro acento


Diecisiete años son una barbaridad para una serie, pero también lo son para una familia. Los Alcántara han demostrado ser resistentes a casi cualquier acontecimiento histórico, pero no sabemos si lo serán a la marcha de Carlitos, si soportarán la ausencia de ese hijo que dio sentido a la narración desde el principio. Lo que sí parece claro es que Cuentamé, como la pronuncia hoy todo el mundo, ha cambiado su acento y ha dejado atrás la nostalgia con la que arrancó para situarse en otro plano, el plano más íntimo, el familiar, sobre el que se tejen sus historias. Poco importa ya si estamos en 1986, en 1993 o en el 2018, a Los Alcántara se les quiere igual, con la misma devoción, porque se han convertido todos en una familia real. En la que Antonio es Imanol, Merche es Ana y Carlitos es Ricardo, todos los actores han trascendido tanto a la ficción que solo queremos verlos juntos, sentados alrededor de la mesa, contando lo que sea. Esta unión es la que demostraron los actores el jueves pasado en el especial que emitió TVE para el arranque de esta temporada en la que despiden, después de 17 años, al hijo pequeño. Ver a Imanol roto abrazando a Ricardo, ver a Ana abrazando y besando infinitamente a ese «niño» suyo, da idea de la familia real y auténtica que han construido fuera del plató. Cuentamé no solo ha cambiado el acento, ha cogido otra dimensión y se ha salido de la pantalla de televisión.

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