El rey de la selva


A este león majestuoso le sobra la paciencia. Ha escuchado de todo. En 153 años ha soportado dictaduras y veintitresefes. Se ha debido llevar las garras a la melena tantas veces. Ahora aguanta a diputados que se piensan que han sido elegidos para andar de safari, rufianes que se tropiezan con un león y se creen domadores en el circo. Estos pésimos políticos le han perdido el respeto al Congreso, no digamos ya al pueblo que les paga sus vicios y caprichos. Si este animal de bronce, Velarde, rostro fiero y sabio, cambiara de color, estaría hoy rojo de vergüenza. Ay, si lo escucharan: «Para ser el rey de la selva no hay que rugir, hay que impresionar. ¿No veis que estáis de paso? Tarde o temprano el pueblo soberano os va a echar de aquí a votazos».  

Valora este artículo

0 votos
Comentarios

El rey de la selva