En este 2020 tan convulso, también nos quedamos con momentos dignos de celebración, que marcarán la historia del automovilismo español. Uno de los grandes protagonistas del año, sin duda, es nuestro querido Carlos Sainz.

Ya en el mes de enero, tan lejano ahora, nos dejaba la gesta de su tercer Dakar, que vencía con 57 años y un estado de forma admirable. Antes de ese momento, mucho antes, todos los que amamos el automovilismo sabíamos que era claro merecedor del Premio Princesa de Asturias de los Deportes.

Desde la Real Federación Española de Automovilismo activamos todos los mecanismos a nuestro alcance para que entidades de la talla de la FIA, de Dorna, del RACE o del RACC, además de diferentes organismos de la administración, respaldaran, junto a nosotros, la candidatura de Carlos a este galardón.

Afortunadamente, meses más tarde nos llegaba la esperada noticia desde la Fundación Princesa de Asturias, que hoy seguimos celebrando por la enorme trascendencia que ello supone. En tan solo unos días, veremos con orgullo cómo uno de los deportistas más laureados del deporte español recoge esta preciada distinción.

Quizá Carlos Sainz sea de esas personas que, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, no necesite presentación, dado el alcance que su figura ha logrado en las últimas tres décadas. Sin embargo, creo importante destacar que sus méritos y su relevancia van mucho más allá delo meramente deportivo, que no es poco.

Carlos Sainz es sinónimo de superación, de entrega, de equipo, de trabajo. Es el mejor embajador que una marca puede tener. No solo por su fiel compromiso con cada proyecto que emprende, sino por los valores que su figura representa. Es capaz de convertir cualquier reto y cualquier sueño en toda una realidad, a base de esfuerzo y de perseverancia.

Desde que ganara su primer Mundial de Rallyes, en 1990, Carlos comenzó a ser parte de todos los hogares de nuestro país. Sus hazañas, junto a Luis Moya, primero, y Lucas Cruz, en su etapa «dakariana», nos han hecho vibrar y nos han hecho sentir ese orgullo de nación, esa ilusión que solo los logros deportivos nos llegan a provocar.

Como presidente de la Real Federación Española de Automovilismo, solo puedo tener palabras de reconocimiento y de agradecimiento hacia Carlos Sainz. El Premio Princesa de Asturias de los Deportes es la culminación y el homenaje a toda una carrera, que, a día de hoy, sigue más activa que nunca. Esto también es una gran noticia, ya que estoy seguro de que son muchas las alegrías y los éxitos que Carlos nos va a seguir regalando al automovilismo español.

Gracias por tanto, maestro, y mi más sincera enhorabuena por este merecido galardón.

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Un ejemplo de superación y de entrega