La vacuna imposible

Álvaro Boro

OPINIÓN

Vacunación masiva contra el covid-19 en el Ifevi de Vigo. En la fotografía un vial de la vacuna AstraZeneca. 15/04/2021
Vacunación masiva contra el covid-19 en el Ifevi de Vigo. En la fotografía un vial de la vacuna AstraZeneca. 15/04/2021 Oscar Vázquez

31 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Esta historia, ojalá fuese ficción y no realidad, que voy a contar en la columna me tiene a mí como protagonista. Al final, casi siempre que se escribe uno habla de sí mismo, pero dando rodeos. «Hablo de mí porque es el hombre que tengo más a mano», decía Unamuno.

Yo ya debía de estar vacunado hace unos cuantos días, pero por el momento sigo sin estarlo. Y no porque yo no quiera, eh, que conste: siempre con el progreso y la ciencia. Hay que ser un descabellado para no creer en las vacunas y sí, por ejemplo, en Jesucristo o en Miguel Bosé. Bueno, se crea en lo que se crea, como si se cree en nada, hay que estar trastornado para ser antivacunas.

Cuando a todos los de mi quinta les empezó a sonar el teléfono, un 984, y les emplazaban para la primera dosis, el mío seguía sin sonar. «Estate atento», «fijo que es que lo tienes en silencio y no te enteras», «igual no tienen bien tus datos». Todo esto y más me decían mi familia y amigos. Como si uno no supiese descolgar un teléfono o mirar las llamadas perdidas. Me sorprendió la poca confianza que tiene en mí la gente cercana, puesto que me dieron a entender que no era capaz de hacer una tarea tan sencilla y ensayada como atender una llamada.