La inspiradora historia de la primera abogada de Asturias

Alicia Salcedo fue la colegiada número 287 del Colegio de Abogados de Oviedo

Alicia García-Salcedo, la primera abogada de Asturias
Alicia García-Salcedo, la primera abogada de Asturias

Oviedo

La Asturias actual nada tiene que ver con la de 1935. Una Guerra Civil salvaje y una cruenta postguerra configuraron una sociedad que no se recuperó hasta la llegada de la democracia. Desde entonces, las conquistas sociales han sido continuas, aunque todavía queda mucho camino por recorrer, por ejemplo, en materia de igualdad. Las mujeres han tenido un papel fundamental en todo este proceso, y algunas de ellas ya señalaron el camino hace décadas. Este es el caso de Alicia García-Salcedo González, la primera mujer abogada de Asturias. Esta es su historia.

Alicia Salcedo nació en Oviedo en julio de 1903. Tanto su padre como sus tíos eran abogados, un hecho que marcó la elección de su profesión. En 1932, después de terminar los estudios de Bachiller, se matriculó en Derecho en la Universidad de Oviedo. Desde el principio se inclinó por la rama de penal, especialidad a la que dedicó gran parte de su trayectoria profesional.

En aquella época el papel de las mujeres en la vida pública era testimonial, y no fue hasta 1922 cuando el Colegio de Abogados de Oviedo modificó sus estatutos para que ellas pudieran formas parte del colectivo. En 1935 Salcedo solicitó su incorporación en la organización y fue admitida en calidad de ejerciente con el número 287. Así se convirtió en la primera abogada que ejerció la profesión en Asturias, ya que un mes antes María del Carmen Menéndez Manjón se incorporó al Colegio de Abogados de Gijón lo hizo como no ejerciente.

La carrera de Salcedo en la abogacía fue larga, ya que ejerció la profesión durante más de 20 años. Abrió su despacho en la calle Santa Susana y, tal y como relata el libro «Memoria del Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo» en su capítulo dedicado a la mujer y abogacía en Oviedo, «su debut profesional en los tribunales fue la defensa del denominado El Francesito, acusado de delito de robo con homicidio; causa en la que obtuvo para su patrocinado una rebaja de nueve años respecto a la pena inicial solicitada por el fiscal».

El hecho de ser la primera abogada de Asturias ya tuvo repercusión en la época, como recoge un artículo de la revista Estampa (Madrid) del mes de enero de 1936. El texto, firmado por Miguel de Lillo, incluye declaraciones de Salcedo.

La asturiana relataba entonces que «tengo un concepto muy mío sobre las actividades que la mujer ha de desarrollar en la sociedad; el papel que nos debe estar reservado es el de mujer. No concibo la silueta femenina señalando con el dedo hacia el presidio o la horca». La letrada ovetense se definía como «una activista de derechas y católica», ideas que defendió participando en mítines electorales y actos religiosos.

En la década de los 60 la asturiana decidió cambiar de vida y emigró a Venezuela. Allí fundó el colegio español de enseñanza media mixto Diego de Losada, del que fue directora hasta su jubilación, en 1984. Alicia Salcedo falleció en Llanes el 5 de enero de 2003 a los 99 años de edad.

La repercusión de la figura de Salcedo y su ejemplo sigue presente, como demuestra el hecho de que el Colegio de Abogados de Oviedo haya convocado la III Edición del Premio a la Igualdad «Alicia Salcedo», en homenaje a la primera abogada que se incorporó a órgano colegial y que ejerció la profesión en Asturias. El propósito de este galardón es «promover y difundir la igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres», según informa el Colegio de Abogados.

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