Croacia, sin brújula, sigue a flote

Rakitic se desvaneció en el mediocampo y Modric solo mantuvo algo el tipo


La selección croata es el último representante del tiquitaca en el Mundial de Rusia, en el que el éxito ha llegado de la mano de férreas defensas (muchas selecciones han jugado con cinco atrás), velocidad al contraataque y las acciones a balón parado. La posesión de balón, por si sola, ya no conduce al triunfo, si no va acompañada de profundidad y velocidad a la hora de mover el balón para encontrar huecos en áreas muy pobladas. La practicidad y el oficio se han impuesto al talento.

Croacia, como le había sucedido a España, se atascó contra Rusia. Esgrimió todo su potencial ofensivo: Perisic y Rebic en los extremos y dos delanteros, Madzukic y Kramaric, con Modric y Rakitic por detrás. El plan falló al encontrarse delante una Rusia con un planteamiento más ofensivo, no tan rácano como ante los españoles, incluso presionando arriba en la salida de balón de los arlequinados. Rusia plantó cara y a Croacia le tocó sufrir mucho más de lo inicialmente previsto.

Tras una prórroga emocionante y plagada de tensión, Croacia logró salir a flote en los penaltis, aunque jugó sin brújula casi todo el partido. Sus hombres de mayor talento Luca Modric e Iván Rakitic, especialmente el jugador del Barcelona, no mostraron su mejor versión y el equipo lo notó. Nunca pudo controlar el encuentro, salvo algunos minutos en los que Modric exhibió una muestra de su gran talento. Croacia no termina de mostrar su mejor versión, aunque se mantiene viva y ya está en semifinales por méritos propios. Ayer explotó los dos fallos de Rusia, aunque para superar a Inglaterra necesitará mucho más.

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