Un piloto en el cielo de Instagram

Miguel Ropero supera los 6.500 seguidores en Instagram en apenas un año y medio con sus fotografías de rescates e intervenciones


Oviedo

Miguel Ropero ha conseguido aunar sus dos grandes pasiones, como piloto de helicópteros y amante de la fotografía, y transmitir a través de las redes sociales la relevante labor que desarrollan las personas que asumen la difícil tarea de ayudar en rescates en situaciones de emergencia. Su cuenta personal en Instagram ha superado los 6.500 seguidores en apenas un año y medio. Comprometido y solidario, este marbellí afincado en Asturias, desde hace 12 años, cuenta con un amplio anecdotario vital y reconoce que se ha visto sorprendido de la gran repercusión social que han tenido unas publicaciones que, inicialmente, surgieron como una forma de comunicarse con sus amigos a través de su profesión y que, hoy en día, es el mejor referente para conocer la profesionalidad de un equipo multidisciplinar que, en la mayoría de las ocasiones, lucha contra las dificultades orográficas y la meteorología adversa de la región para realizar sus actuaciones humanitarias.

Desde niño, Miguel Ropero tenía claro que su vocación era volar. En plena adolescencia, con apenas 19 años, empezó a pilotar. Desde un principio, se inclinó hacia el servicio de Emergencias y rescates. «Me gustaban los helicópteros», ratifica como una declaración de intenciones. Este andaluz, de 38 años, iba para ingeniero naval y, tras un primer acercamiento a esta carrera, decidió finalmente dedicarse profesionalmente a su verdadera vocación de piloto. Una vez formado y superados los estudios, consiguió un trabajo como copiloto en una empresa dedicada a las campañas de lucha contra incendios en época estival. Permaneció en el Ejército cuatro años como militar de complemento, dos de copiloto y dos de comandante en el SAR (búsqueda y salvamento). Actualmente trabaja para la compañía Coyotair Habock (Aviation Group), a la que se incorporó en el mes de mayo de 2004.

De rescates a traslados VIPs

Tiene infinidad de anécdotas personales a lo largo de su actividad profesional y recuerda, con gran precisión, cada intervención, especialmente aquellas de las que guarda la satisfacción personal de haber culminado con éxito el rescate. De su etapa en el Ejército rememora su primera intervención, cuando tuvo que acudir con sus compañeros a rescatar a una persona que se encontraba enferma en un barco. Resalta que su labor es un trabajo de equipo, en el que cada miembro es una pieza del engranaje y todas deben encajar a la perfección, desde el piloto, al médico, al gruista, al mecánico... «Somos un grupo y hay una confianza plena entre nosotros. Todo el mundo hace una función importante en este trabajo», recalca.

Miguel Ropero ha hecho de todo en su profesión, de la que habla con auténtica pasión y en la que está absolutamente implicado. A lo largo de su carrera ha participado en filmaciones de la Vuelta Ciclista, en anuncios, en traslados sanitarios y en rescates. «He hecho filmaciones para anuncios e incluso para la película Un día Perfecto de Fernando de León en Sierra Nevada», explica. Y, gracias a su pericia pilotando ha conocido a personajes famosos, a través de los traslados VIP en las competiciones de Fórmula 1,  «como a Bernie Ecclestone, director de Fórmula 1, Dietrich Mateschitz, dueño de Red Bull, o a Flavio Briatore, exdirector deportivo del equipo Renault en el bicampeonato del piloto asturiano Fernando Alonso», ilustra como ejemplo. Ha sido también el piloto de la final del programa Supervivientes de la cadena de televisión Telecinco, del que guarda como recuerdo unas fotografías con el actor Nacho Vidal y la presentadora asturiana Lara Álvarez, y es habitual verle participar en las exhibiciones aéreas de Gijón.

En los 12 años que lleva afincado en Asturias ha participado en numerosos rescates. La meteorología y la orografía han jugado muchas veces en su contra. «En el Principado, la meteorología es muy adversa y me he llevado muchos sustos cuando las intervenciones no salen como tienen que salir, como cuando aparece un cable que no ves, un cambio de viento, un fallo de helicóptero...», enumera. No obstante, cuando los rescates salen bien, es «muy gratificante», comenta. En el lado positivo de la balanza se acuerda de una señora a la que rescataron, que todos los años, sin faltar uno, les envía una cesta de navidad en agradecimiento. En el lado contrario, entre los momentos más duros de su actividad profesional destaca el rescate de su compañero José Antonio, fallecido el pasado 23 de diciembre cuando participaba en las labores de extinción de un incendio. «Fue un momento muy duro», describe Miguel Ropero. Recientemente participó en el traslado de varios miembros de una misma familia que fueron atropellados en la explanada de Covadonga: «Una de las chicas rescatadas era bailarina y, a causa del atropello, perdió un pie. Esos rescates te marcan mucho».

Las intervenciones más complicadas 

Entre las intervenciones más complicadas que recuerda figuran en primer lugar los rescates de montaña. La última actuación fue hace apenas una semana, en la zona del Urriellu, cuando el helicóptero se encontraba escasamente a un metro de distancia pegado a la pared. «En intervenciones de montaña hay de todo: desde personas con heridas graves por fracturas abiertas a rescates como el del Urriellu. Haces este trabajo porque te gusta y te implicas. En estos servicios hay de todo: actuaciones en incendios, en traslados interhospitalarios...».

Si Miguel Ropero disfruta en su trabajo, una vez que lo plasma en las redes sociales, la satisfacción personal se multiplica al ver la repercusión social que alcanza, especialmente en su cuenta personal de Instagram. La primera fotografía que colgó como @mikeinthesky fue un rescate en la Corona del Rasu, una cumbre situada en los Picos de Europa, en el concejo asturiano de Cabrales. «Esa imagen tuvo 96 links. Pero curiosamente la volví a poner ahora, un año después, y rebasó los 1.100 links», subraya con perplejidad. Y, entre risas, afirma que la imagen que obtuvo un mayor número de seguidores era del helicóptero en una carretera estrecha, a la que tituló Párking en Cangas del Narcea. « ¡Esa fotografía logró 2.200 links!», señala sin salir aún de su asombro. Sin embargo, admite que esta buena respuesta de los internautas le motiva a seguir realizando su trabajo. «Empecé poniendo fotos en Instagram para los amigos. Suelo poner una foto diaria. Siempre son fotos personales, artísticas, que me hacen mis compañeros», afirma. Miguel, como su nombre de Instagram, está en el cielo digital.

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