Los candidatos más preparados pugnan por su cuchara para «Masterchef 5»

Entre los aspirantes al cásting de Madrid está José Segundo, un marinero gallego de 60 años, que ha probado suerte con una merluza con almejas de la ría

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EFE

Entre delantales, tuppers, neveras portátiles y sopletes, ha comenzado hoy en Madrid el primer «casting» de Masterchef, en el que cerca de 80 aspirantes preseleccionados de entre los 20.000 inscritos han presentado sus mejores platos para concursar en la V edición del programa de TVE.

El pasado 28 de septiembre Masterchef abrió una convocatoria pública para que todos cuantos quisieran y cumplieran los requisitos se apuntaran y sus responsables, tras ver los vídeos de presentación, las motivaciones y experiencia de los inscritos, han seleccionado a los participantes en los «casting» presenciales.

El de este miércoles se ha desarrollado en el hotel NH Ribera de Manzanares de Madrid, al que seguirá otro el jueves en el mismo lugar antes del que se celebrará en Sevilla, tras los realizados en Valencia, Barcelona y Bilbao.

«El criterio principal es la pasión», ha explicado Esther González, directora de «casting», para detallar el proceso por el que pasan los aspirantes en Madrid, elegidos entre las más de 20.000 personas inscritas ya en la convocatoria, abierta hasta enero y con la que ya han igualado el récord de la pasada edición.

Un plato de «boletus de la tierra» realizado con vasos rellenos de yogur griego, «petit suisse», sirope de chocolate y zumo de naranja, que parecen setas coronadas por magdalenas sobre una base de café, cacao y hojas de pino que simula ser el suelo de un bosque, ha sido la propuesta de Ana Rosa para superar esta prueba.

Esta ingeniera informática, de 31 años, procedente de la localidad albaceteña de Villarrobledo, se ha presentado por primera vez a Masterchef y ha atraído la atención de todos los móviles con su plato de estilo «food porn», según ha descrito en declaraciones a Efe.

Junto a su pareja, Rolando, diseñador gráfico aficionado a la cocina molecular que ha participado con una emulsión de patatas violetas y pulpo, ha esperado, como el resto de candidatos, a que los expertos valorarán la presentación, textura y sabor de sus platos.

Después se han retirado a deliberar a quiénes entregarán la cuchara que les distingue como uno de los 15 finalistas de Masterchef, explica González. «Antes había más afición que calidad, ahora el nivel se ha elevado mucho», manifiesta González, que asegura que ahora los aspirantes están «más preparados».

Más que la experiencia o el conocimiento, lo que «sorprende» a la directora de cásting es que esta «pasión» resulta «tan arrolladora» que, en ocasiones, «se lleva por delante las profesiones o carreras que tienen algunos».

Como ejemplo recuerda el caso de un cirujano, casado y con hijos, que pidió una excedencia para participar en Masterchef, o el de un joven asesor fiscal que «convenció a su padre para vender la asesoría y montar un restaurante». «Son personas que dedican su tiempo libre a formarse con cursos, libros o en internet» para cumplir «su sueño», declara González, que a través de la «fiesta de la televisión y la cocina» que es Masterchef busca «cambiar la vida de los aspirantes a cocineros».

A eso han ido también José Segundo, marinero gallego que a sus 60 años, y animado por su familia, se presenta al «casting» con una merluza acompañada por almejas de la ría.

Menos tradicional ha sido Andrea, veinteañera de Madrid, que ha aportado una quinoa con langostinos y mango, claro reflejo de su afición por «la cocina moderna», según asegura a Efe.

«Vamos a la guerra», declara Bessy a Efe, hondureña de 55 años que presenta un pollo al curry, mientras que la burgalesa Cristina, de 49 años, propone pollo con gambones que trae en su táper. 

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