José Mota: «El humor es más necesario que nunca, porque quita hierro a lo que nos ocurre»

José Mota firma «Operación And The Andarán», su primer especial de Nochevieja con formato de película

.José Mota, caracterizado como un Mariano Rajoy náufrago y perdido en una isla.
José Mota, caracterizado como un Mariano Rajoy náufrago y perdido en una isla.

redacción / la voz

De los humoristas esperan algunos que hagan reír las 24 horas y tengan siempre un chiste en la cartera. José Mota (Montiel, 1965) es, en la distancia corta, una persona afable y conversadora, que reflexiona sobre la rapidez y la sobreinformación del mundo actual y el vértigo que «nos hace olvidarnos de las cosas pequeñas, que son las importantes». También es nostálgico con sus comienzos. «La primera televisión que hicimos en la época de Cruz y Raya fue en TVG, en Viva o domingo, que presentaba Fidel Fernán -rememora-. Con nosotros venían en el avión dos chicas desconocidas que resultaron ser Azúcar Moreno. Los comienzos son muy intensos, porque está todo por ocurrir». Mañana, Mota regresa a TVE una Nochevieja más como cronista humorístico del año con el especial Operación And The Andarán, una película en la que cuatro líderes políticos desaparecen en el Triángulo de las Bermudas.

-¿Está nervioso por ver la acogida de su reválida anual?

-Qué duda cabe que todos necesitamos la aprobación de alguien. Por primera vez, hemos hilvanado una historia completa, como una película. Hay un hilo de historias sobre un avión en el que viajan los cuatro políticos españoles más destacados y que se pierde en el Triángulo de las Bermudas cuando regresan de la toma de posesión de Trump. El CNI y el rey deciden no contar nada de lo sucedido y toman una medida en la que yo me veo involucrado. El especial trata de todo este lío y de cómo los políticos tienen que sobrevivir y llegar a acuerdos. Ha habido un trabajo de caracterización estupendo. Me he hinchado a ponerme barbas y pelucas para que tuvieran aspecto de náufragos y el resultado es muy divertido.

-Son personajes que usted tiene ya dominados.

-Bueno, hay una incorporación de última hora. Junto a Rajoy, Iglesias y Rivera, el guion estaba escrito para que el cuarto fuera Pedro Sánchez, pero como ha ocurrido lo que ha ocurrido hemos tenido que cambiar esa parte y poner a Antonio Hernando.

-Desaparecidos en el Triángulo de las Bermudas. Una metáfora de la política española...

-Lo que se plantea realmente es que en todos estos meses en los que hemos estado sin políticos, España ha estado ahí. Entonces, ¿se podría vivir sin ellos? En la isla los políticos tienen una toma de tierra brutal que los obliga a bajar de las nubes y aprender a convivir con lo mínimo. Todo esto nos ha dado mucho juego para la comedia.

-Sabe que la Nochevieja es un momento en que la gente no se sienta a ver la tele con atención, sino que convive con el ajetreo en la mesa.

-Esa noche el programa se consume como compañía. La gente lo ve a trozos y, al día siguiente, completa lo que no ha visto ya con más tranquilidad. Tener la oportunidad de acompañar a la gente el día 31 es para mí un lujo.

-¿En este año convulso, quién ha sido el personaje más parodiable?

-Sin duda alguna Donald Trump. Es un personaje muy exagerado y da mucho juego. También en este caso hemos tenido que adaptarnos, porque teníamos el guion preparado para la toma de posesión de Hillary.

-A Donald Trump no le gustan las parodias que hacen de él en «Saturday Night Live» y ha mencionado la idea de que el programa se acabe. ¿Son malos tiempos para el humor?

-¡Sí, hombre! Saturday Night Live está más vigente que nunca con sus más de cuarenta temporadas. Son tiempos estupendos para el humor. Como dice mi compañero Luis Piedrahíta, el humor es un arma de construcción masiva y hace más falta que nunca, porque lima asperezas y quita hiero a todo lo crudo que nos ocurre. Y si a alguien no le parece bien una parodia está demostrando tener muy poco sentido del humor y poca inteligencia emocional. Cualquier político debería sentirse feliz de que un cómico lo parodie, porque es la afirmación de que ha llegado a algún sitio.

-¿Con usted se han enfadado alguna vez?

-No que yo sepa. A mis espaldas no lo sé. Yo trato de manera consciente de no poner en tela de juicio lo que tenga que ver con el lado personal de alguien. No me parece correcto. Si hago una valoración siempre es por un desempeño público.

-¿Se pasa los doce meses del año dedicado a esta recopilación de acontecimientos?

-El cómico tiene por defecto una sensibilidad que hace que todas las cosas que ocurren le dejen una capa, un barniz. Es una instantánea que después revelas tú a solas. Me quedo con un titular y con eso cuento algo y conformo un sketch con la colaboración de un equipo de cuatro personas y un coordinador de guion, gente creativa muy buena.

-¿Qué aspectos le inspiran más para la crítica?

-Es obligado para mí en un programa de Fin de Año hacer un pequeño análisis de muchas cosas que ocurren a mi alrededor y denunciarlas a través de esta maravillosa herramienta que es el humor y que endulza una crítica que, si no, sería agria. Es la crítica social que uno hace cuando va al médico, está en la cola del autobús, va al mercado o está rellenando un formulario en una ventanilla. El humor nos ayuda a tomarlo todo con una sonrisa y restarle importancia.

-¿Cuáles son los sketches que el público no debe perderse?

-Estará Donald Trump, los políticos en la isla, una parodia de El renacido interpretada por alguien muy conocido que le ha quitado el puesto a Leonardo DiCaprio. Hablaremos del Brexit, de muchas cosas que han ocurrido y están ocurriendo.

-¿Cuándo volverá su programa semanal en La 1?

-No tardando demasiado tiempo. Hay una propuesta para hacer ocho o diez capítulos. También acabo de rodar una película dirigida por Pablo Berger y tengo un proyecto teatral con Santiago Segura.

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