Los estados desunidos de la televisión

Un estudio de «The New York Times» muestra dos Américas: una devora «Modern Family» y la otra, «Embarazada a los 16»

COMBOH

redacción / la voz

Donald Trump no ha empezado las obras de su muro. Pero sí lo ha levantado en el mapa político estadounidense. Hay una América que adora al magnate y una América que lo desprecia. Y esas fronteras en muchos casos coinciden con las televisivas. Un exhaustivo estudio de The New York Times elaborado por Josh Katz destaca que se repite un patrón: en zonas que votaron a Trump triunfan ciertos programas y donde Hillary Clinton logró más apoyo se ven otros. Unos son de Embarazada a los 16 y otros de Modern Family. La polarización también asoma por la pantalla pequeña.

Modern Family (canal ABC) une a una pareja homosexual que ha adoptado a una niña oriental, un jubilado blanco casado con una latina mucho más joven, y una pareja heterosexual con hijos. Todos viven sin complejos en Los Ángeles. Estos personajes y los de Juego de tronos (HBO) arrasan en Manhattan, en el corazón de Nueva York. Allí precisamente se desploman los índices del concurso de cantantes La voz y de la serie Navy: investigación criminal, producción de la CBS sobre las pesquisas de agentes especiales de la Marina estadounidense. Gran parte de los espectadores de Boston, Chicago y San Francisco comparten gustos con los neoyorquinos.

La dinastía del pato

Si uno de los polos es Modern Family, el otro es Duck Dynasty (La dinastía del pato). Un reality producido por A&E sobre los Robertson, una modesta familia blanca de Luisiana cuyos componentes masculinos lucen barbas y atuendos militares. Este clan ha logrado hacerse millonario vendiendo señuelos y demás artilugios para cazar patos. El patriarca comparó en una entrevista la homosexualidad con la zoofilia y cuestionó que hubiera racismo en Estados Unidos. La familia recordó que sus creencias «se basan en las enseñanzas de la Biblia». La cadena A&E primero vetó al jefe de los Robertson, pero lo repescó debido a la presión de grupos de derechas. El resultado, más ganancias y popularidad para esta familia, que tiene un acuerdo con el fabricante de armas Mossberg para vender su propia línea de pistolas y escopetas. Los graneros de espectadores de Duck Dynasty son Texas, Arkansas y Luisiana. El programa pasa a ser irrelevante en el Noreste del país. Sucede algo similar con Embarazada a los 16, de MTV, muy seguido en estados conservadores.

El programa humorístico Saturday Night Live, uno de los espacios más criticados por Trump, alcanza los 41 años de emisión con éxito entre la población urbana, aunque destaca sobre todo su popularidad en las ciudades universitarias.

The New York Times establece también lo que llama «cinturón negro», de Misisipi hasta Washington, con importantes núcleos en los que no hay una mayoría de población blanca. Allí despuntan la serie Empire (Fox), que sigue las intrigas alrededor de una discográfica de música hip-hop, y el reality de las Kardashian.

Rompe todos esquemas South Park, que triunfa en Colorado. Pero es que la irreverente serie animada desarrolla sus historias en una ciudad de ficción de este estado.

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