«House of cards» en el Vaticano

El enfrentamiento entre el papa Francisco y el sector más conservador de la Iglesia está lleno de intrigas que han obligado al pontífice a responder a carteles anónimos e incluso un panfleto satírico

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Vaticano

En el último episodio del enfrentamiento entre el papa Francisco y los conservadores, el pontífice se ha visto obligado a replicar, con la ayuda de nueve cardenales, a carteles anónimos pegados por toda Roma e incluso a un panfleto satírico, como si de un capítulo de la serie House of cards se tratase.

El papa argentino quiere abrir la Iglesia a los fieles «en situación irregular», como es el caso de los divorciados que se han vuelto a casar por lo civil, aunque deja al criterio de los obispos que puedan recibir o no la comunión.

La recomendación papal molesta a los guardianes intransigentes de un dogma milenario para los que el matrimonio es una unión indisoluble y las relaciones con un nuevo cónyuge constituyen un pecado mortal de adulterio.

Cuatro cardenales conservadores enviaron hace unos meses al papa una carta en la que lo acusan de sembrar confusión y le reclaman una respuesta a sus «dudas» sobre las recomendaciones sobre la familia publicadas en abril.

Entre ellos se encuentra el cardenal estadounidense Raymond Burke, considerado el conspirador jefe, que llegó incluso a pedir una sanción para el papa Francisco por «sus errores». Tras sus críticas fue apartado de un puesto de responsabilidad del Vaticano y relegado a jefe de la Orden de Malta.

El mismo día que el papa Francisco situó al número tres del Vaticano al frente de los caballeros de Malta para encarrilarlos de nuevo en el buen camino espiritual, los romanos se despertaron con más de 200 carteles anónimos pegados por toda la ciudad. «Pero, ¿dónde está la misericordia?», se podía leer bajo un retrato del pontífice con semblante malhumorado, un hecho que está siendo investigado.

La siguiente semana, el papa Francisco fue el blanco de la difusión de un falso Osservatore Romano, el diario oficial del Vaticano, en el que lo ridiculizaba poniendo en su boca respuestas ambiguas a las preguntas de los cardenales descontentos. 

Cardenales al rescate 

El C9, un grupo de nueve cardenales que asesoran al papa sobre reformas internas, no se quedó de brazos cruzados. «En relación con los acontecimientos recientes, el Consejo de los cardenales expresa su apoyo pleno a la acción papal», escribieron.

Uno de los cardenales pertenecientes a este grupo, el alemán Reinhard Marx, explicó que no querían dramatizar, pero consideraba que ya era hora de reiterar la lealtad al papa. «Está claro que tenemos discusiones y tensiones en la Iglesia, pero siempre será así», matizó.

Otro cardenal, a cargo de la interpretación de los textos legislativos, publicó un libro confirmando la posible comunión de los divorciados que se vuelvan a casar, un texto completamente en sintonía con lo expresado por Francisco.

En los últimos meses el sumo pontífice se defendió a sí mismo, precisando que dormía «como un tronco», ajeno a los que lo ven todo «en blanco y negro». Sus enemigos lo acusan de «autoritario» pero él sigue moviendo ficha. Acaba de nombrar como arzobispo a un defensor a ultranza de los inmigrantes, aprovechando la jubilación de un conservador italiano.

Los vaticanistas, acostumbrados desde hace décadas a los sobresaltos en la Santa Sede, interpretan de distinta forma esta versión papal de House of cards.

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