¿Puede Google influir en los resultados electorales?

El gigante de Internet pone manos a la obra a un centenar de informáticos con el objetivo de salvaguardar los próximos comicios en Francia y Alemania


Redacción / La Voz

Sí, influirá. O, al menos, lo intentará. Pero no de forma interesada, más bien al contrario, en calidad de defensor del pueblo, garante de la democracia. Visto lo visto tras las elecciones estadounidenses -la CIA concluyó que Putin colocó a Trump en la Casa Blanca a base de ciberataques que le permitieron acceder a información confidencial alojada en correos de los demócratas-, el objetivo de Google no es otro que reconducir cualquier tipo de intento de manipulación en los próximos comicios. Ensayó su plan en Holanda; sacará la artillería pesada en los de Francia y Alemania.

Lo hará a través de su incubadora social Jigsaw, encargada de hacer frente a retos geopolíticos actuales a través de la tecnología, especialmente en lo que respecta a la seguridad de la información y a la libertad. Presentó el pasado febrero Perspective, una herramienta que identifica comentarios negativos y tóxicos. Ahora, su centenar de hackers en nómina ponen todas sus neuronas al servicio de las urnas, vigilantes árbitros cibernéticos al acecho de cualquier agente extraño dispuesto a hacer alguna trampa.

Han desarrollado para ello un paquete de herramientas básicas, sencilla de usar y gratuitas, bautizado como Protect Your Election. Esta «capa de seguridad» de Google está a disposición de medios, centros de monitorización de datos y, en general, de cualquier organización civil. Incluye protección contra los denominados ataques DDos, como el que sufrió Kieskompas, uno de los portales informativos más relevante de los Países Bajos, durante las pasadas elecciones holandesas. También amparo contra el pishing, un tipo de abuso informático que consiste en suplantar la identidad para conseguir información confidencial de forma fraudulenta, ayuda para prevenir la desinformación y asistencia para implementar la verificación de dos pasos.

El robo de informaciones privadas para utilizarlas interesadamente y la manipulación de resultados electorales (Holanda desechó este marzo el escrutinio electrónico por miedo a un hackeo) no son las única amenaza capaces de darle la vuelta a la decisión de un país entero. El fantasma de las noticias falsas mantiene en vilo a la Unión Europea. Hace dos meses, aumentó la financiación de una unidad llamada East Stratcom, creada en el 2015 en Ámsterdam únicamente para detectar y neutralizar las campañas de desinformación lanzadas por el Kremlin en las redes sociales. En Bruselas, un equipo de once personas se dedica a analizar con lupa titulares, noticias y extensos reportajes, y a desacreditar todas esas historias que faltan a la verdad.

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