El escarnio del retoque, al descubierto

Una norma obliga en Francia a identificar las imágenes en las que se altere la silueta corporal; además, desde hoy, las modelos tienen que certificar que su IMC es saludable


redacción / la voz

Decía Ines de la Fressange en su libro La Parisienne que el mejor arma de belleza es un cepillo de dientes. El encanto francés siempre se ha caracterizado por ser un canto a la naturalidad y a ese je ne sais quoi que convierte a una persona en irresistible. Pero a tenor de un decreto publicado este viernes en el Diario Oficial galo, en el país vecino comenzaba a imponerse un canon de mujer imposible de alcanzar más que a golpe de photoshop que el Ministerio de Sanidad ha decidido cortar por lo sano.

A partir del 1 de octubre «será obligatorio acompañar las imágenes de uso comercial de la mención 'fotografía retocada' cuando la apariencia corporal de las modelos haya sido modificada por un programa informático para afinar o ensanchar su silueta». A su vez, desde hoy, las maniquíes tendrán que disponer de un certificado médico para ejercer su actividad que indique que su Índice de Masa Corporal (IMC) está dentro de los parámetros saludables, una obligación que ya se solicitó en la extinta pasarela Cibeles en el 2006, cuando se prohibió desfilar a modelos que tuvieran un IMC por debajo de 18.

Mientras la mayoría de marcas publicitarias se aferran a la idea de mostrar cuerpos irreales y hacen y deshacen a su antojo las medidas y dimensiones de las celebrities, cada vez son más las caras conocidas que luchan porque sus cuerpos no sean alterados de manera digital. En España, la actriz Inma Cuesta publicaba en el 2015 en Instagram lo siguiente: «Descubrir que tu imagen está en manos de personas que tienen un sentido de la belleza absolutamente irreal», tras la publicación de unas fotografías retocadas, al parecer, sin su consentimiento. Al otro lado del charco, Lena Dunham -creadora y protagonista de la serie Girls- también se quejaba hace un año de los retoques que un semanal español realizó de una foto suya para publicarla en portada, y alegó que a pesar de verse estupenda, «es un sentimiento raro ver una foto y no saber si es tu propio cuerpo».

Montse Suárez, una de las responsables de la agencia New Models Look, en A Coruña, afirma que «sí es verdad que en Galicia hay algo de retoque en las fotos, pero no excesivo». A su vez, no quiere calificar la decisión del Ministerio de Sanidad francés de señalar las fotos retocadas como positiva o negativa, aunque sí comenta que «todo lo que sea información para el usuario está bien». Por otro lado, entiende que lo primero es mirar por la salud de la modelo y que «tiene que estar sana, pero también es verdad que hay modelos delgadísimas que comen un montón y otras que saben trucos para engañar con el IMC, así que no sé si es muy eficaz».

«Igual que no se debe hacer publicidad de conductas nocivas como beber o fumar, hay que tener cuidado con las imágenes de modelos excesivamente delgadas. La necesidad no existe, se genera, y si muestras un cuerpo esquelético como símbolo de deseo, puede ser muy perjudicial», dice el psicólogo Manuel Lage. Quizás por eso Kim Kardashian acaba de perder unos 100.000 seguidores en Instagram tras mostrar una imagen de su muy modificado trasero, esta vez, con celulitis.

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