Impiden casarse a una viguesa con su novia egipcia en Malasia

María Sueiro, de 27 años, y su pareja se han dado de bruces con las estrictas leyes del país asiático


vigo / la voz

María Sueiro partió hace dos años hacia Malasia con las maletas llenas de ilusión y con ganas de comerse el mundo. Como muchos otros jóvenes, esta fisioterapeuta viguesa de 27 años tuvo que abandonar su tierra para buscar oportunidades profesionales que en España escaseaban. En Kuala Lumpur conoció Riham Hafiz, su actual pareja. Ambas jóvenes quieren asentarse en Malasia y para ello desean casarse, pero se han encontrado de bruces con la cruda realidad burocrática. Ni en Malasia ni en Egipto está permitido el matrimonio homosexual. Si María y Riham no consiguen los papeles necesarios, tienen miedo a que las expulsen del país y las separen definitivamente.

La viguesa figura todavía como empadronada en su ciudad natal al no haber conseguido el visado para establecerse durante un tiempo en Malasia. Riham Hafiz no tiene la ciudadanía europea ni el permiso necesario para poder viajar a ningún país de la Unión. Casándose sí tendría permiso.

«Si no hay otro modo, pues que nos permitan casarnos en la embajada para poder viajar en regla», relata la viguesa.

Precisamente, poder visitar España después de un año y medio es uno de sus principales objetivos, pero lo que quiere es poder salir del país con su pareja para que su familia la conozca. Sus padres la han apoyado en todo momento, a pesar de que «tienen ganas de verme y conocerla y tenernos cerca. Quieren que estemos bien».

Primero, tanto la viguesa como la egipcia quieren avanzar profesionalmente en Kuala Lumpur. Hafiz llegó a Malasia muy joven y sin apenas experiencia laboral y actualmente se encuentra sin trabajo. María, que espera poder ejercer como fisioterapeuta, ahora trabaja en una empresa como oficinista.

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