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¿Qué meto y qué no en la nevera?

Te explicamos las condiciones óptimas para conservar cada alimento

M.V.

Pensarás que es obvio... Pero tu nevera no es un armario en el que se mete de todo, ni es igual a la del súper. ¿La fruta, fría o del tiempo? Deja de discutir con tu media «naranja» si las del zumo van o no van a la nevera. Es hora de dejar las manías personales a un lado y averiguar las condiciones óptimas para conservar cada alimento. El jamón, ¡lejos del frío! Que no te la den con queso...

1.SÍ O NO, DEPENDE DE LA PULPA

No todas las frutas son iguales. Su tasa de respiración es diferente, así que atento. Aleja el frío del plátano, la piña, el mango, la papaya, la naranja y el limón porque deteriora sus propiedades, su aroma, textura y sabor. Otras frutas como las cerezas, las fresas y las uvas pueden estar a temperatura ambiente para que maduren y, después, conservarse en la nevera.

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2. EL JAMONÍN CON CUIDADÍN

La regla de oro para la perfecta conservación de los embutidos curados (jamones, paletas y cecinas) es dejarlos en un lugar entre 15º y 20º, para que los productos no suden, evitando en todo momento que la luz solar incida sobre las piezas. Una despensa o una bodega serían la zona perfecta. La cosa cambia cuando hablamos del embutido envasado, que este sí que necesita que el frigorífico lo acoja.

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3. EL CHOCOLATE CON FRÍO PIERDE TODA SU ESENCIA

Ariel Hernán Mendizábal Rey, experto en chocolate, tiene la clave. Uno de los ingredientes que encarecen el chocolate es la manteca de cacao y, aquí, encontramos la razón de por qué debemos evitar meterlo en la nevera. Se trata de un producto muy sensible, que es como una esponja y absorbe todo. Así que su temperatura ideal es de una humedad de un 65% y una temperatura de unos 17-18º, apunta. 

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4. TINTO FUERA, BLANCO DENTRO

La oxidación del vino se acelera a mayor temperatura, por ello es conveniente guardarlo si no vamos a beberlo de golpe. Eso sí, el tinto nos permite tenerlo fuera con un poco más de margen. Tiene más aguante de conservación que uno blanco o un rosado, aclara Xoán Crujeiras, chef del restaurante Bido, en A Coruña.

5. ELIGE BIEN DÓNDE GUARDAS LA LECHUGA

Hortalizas frescas como las lechugas, los canónigos o las rúculas envasadas necesitan un sitio especial en la nevera: no muy al fondo porque el frío se apoderará de ellas. El problema ocurre una vez abierta la bolsa, así que cuidado con su conservación porque no suelen aguantar más de 3 días.

 

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6. EL SITIO DE LOS HUEVOS ESTÁ DENTRO 

Y estarás pensando que en el súper los tienen fuera. Pero para todo hay explicación. Los huevos deben conservarse a temperatura constante hasta llegar a casa, para evitar cambios bruscos de temperatura, ya que ayuda a conservar la frescura del huevo. Eso sí, al llegar a casa su sitio perfecto es la nevera, aseguran a YES en Coren. Y por cierto, los huevos no tienen fecha de caducidad, sino de consumo preferente. Si la fecha pasó pero están en buen estado, se pueden consumir igual.

7. EL TIPO DE QUESO MARCA SU TEMPERATURA IDEAL

El queso necesita el frío para conservar sus propiedades: el sabor, la textura y el aroma, pero también para mantenerse en buen estado. Dejémoslo claro, podemos decir que se dividen en dos. Las pastas blandas, como el rulo de cabra o el Camembert, que son mucho más sensibles y necesitan conservarse en frío (entre 2 y 6º), y las pastas prensadas, como un Manchego o un Idiazábal, que necesitan frío (entre 6 y 12º) pero no tan directo, así que coge un pañito o papel film y todo listo, explica Luis Villar Queiruga, propietario de una quesería en A Coruña. 

8. COMIDA PRECOCINADA SIEMPRE EN LA NEVERA

Controlar el tándem tiempo-temperatura es algo primordial con las comidas preparadas, advierte el chef Xoán Crujeiras. Otro de los requisitos necesarios para su perfecta conservación es tener el envase bien cerrado o filmado y con la cantidad justa.

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