La larga sombra de Diana de Gales

Veinte años después de su muerte, numerosos documentales rinden tributo a la princesa, buscan aspectos desconocidos de su vida y abonan teorías conspiratorias


redacción / la voz

Princesa de Gales en su vida, princesa del pueblo y reina de corazones en su muerte. La larga sombra de Diana sigue proyectándose en la memoria de todos aquellos que recuerdan su trágica historia cuando se cumplen veinte años de su fallecimiento, a los 36 años, en un túnel de París el 31 de agosto de 1997. Toda su existencia fue narrada exhaustivamente por la prensa el mundial, pero numerosos documentales intentan relatar en este aniversario algún aspecto desconocido de aquella joven británica que, siendo poco más que una adolescente introvertida y virginal, selló su compromiso con el heredero al trono de Inglaterra.

La búsqueda del poco material inédito que pueda quedar en los archivos desembocó en el más polémico de los documentales que estos días se han emitido en el Reino Unido: Diana, en sus propias palabras, un éxito de audiencias de Channel 4 que los allegados a la princesa intentaron detener. La producción se articula en torno a unas cintas de vídeo grabadas en el palacio de Kensington entre 1992 y 1993 por el profesor de oratoria Peter Settelen en el marco de unas lecciones para ayudar a Diana a mejorar sus discursos y expresarse bien en público. Su contenido ya era conocido, pero las imágenes no se habían emitido hasta ahora en la televisión británica

El documental resume en 60 minutos un total de 21 horas de grabación en las que, con una franqueza sorprendente para tener delante a un interlocutor casi desconocido, la princesa se explaya sobre los capítulos más oscuros de su vida: desde sus primeros encuentros con el príncipe de Gales, al que solo vio trece veces antes de casarse, a su infelicidad el día de su boda y su extraña vida marital posterior.

En el refugio de su hogar, Diana habla a la cámara sobre la amante de su marido, sobre el día en que pidió ayuda infructuosamente a la reina Isabel y deja caer sus sospechas de que un amante del que se había enamorado, el guardaespaldas Barry Mannakee, pudo haber sido «eliminado». También aborda sin rodeos sus problemas con la bulimia: «Podría haberme entregado al alcohol, eso hubiera sido obvio. Podría haber sido anoréxica, eso hubiera sido aún más obvio, pero me decidí por lo más discreto», admite en la grabación.

Este documental de Channel 4 llega hoy, a las 18.45 horas, al canal Odisea, que emite a continuación La muerte de Diana: en busca de la verdad. En él se ofrecen testimonios exclusivos de investigadores y testigos para explicar la historia no aclarada del Mercedes en que viajaba la princesa el día en que murió. 

Objetivo de los «paparazzi»

El canal #0 de Movistar+, que ha emitido durante el mes de agosto Diana: la muerte que conmocionó al mundo, ofrecerá hoy, a las 21.25 horas, la producción Diana y los paparazzi, que refleja la relación amor-odio que Diana mantuvo con los fotógrafos. Gracias a ellos se convirtió en el icono más fotografiado del planeta y perseguida por ellos murió de forma trágica. Mediante testimonios de su hermano, su guardaespaldas, su portavoz de prensa, su periodista favorito y los fotógrafos que la llevaron a las portadas, el documental refleja las luces y las sombras de este vínculo, del que la princesa también se valió en ocasiones. 

El canal DKiss se suma hoy, a las 22 horas, al homenaje con Lady Di: ¿tragedia o traición?, un especial de tres horas que ahonda en sus múltiples facetas, entrevista a su biógrafo, Andrew Morton, y aborda teorías de la conspiración como las defendidas por Mohamed Al Fayed, padre del también fallecido en el accidente Dodi Al Fayed. 

Las voces de sus hijos

En el propio día del 20.º aniversario (jueves 31, 22.40 horas), La 1 emitirá Diana: nuestra madre, en el que sus hijos Guillermo y Enrique hablan por primera «y última» vez en público acerca de su madre, de cómo afrontaron su muerte y del masivo cortejo fúnebre en el que tuvieron que caminar detrás del ataúd por las calles desbordadas de ciudadanos compungidos. Los príncipes recuerdan que una de las cosas más dolorosas para ellos es evocar lo corta que fue la llamada telefónica en la que hablaron con su madre por última vez, una charla que ellos abreviaron porque tenían prisa por ir a jugar. Enrique explica en esta producción que ambos se preguntan a menudo qué haría ahora su madre. «No hay un solo día en que Guillermo y yo no deseemos que estuviera viva. Nos preguntamos qué clase de madre sería ahora, qué papel público tendría», asegura.

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