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El nuevo iPhone X puede reconocer la cara del usuario incluso en la oscuridad

No tiene botón «home», ni sensor de huella dactilar, y costará a partir de 1.159 euros


REDACCIÓN / LA VOZ

«One more thing» (una cosa más). Cuando Tim Cook volvió a subir ayer al escenario del Steve Jobs Theater, en la flamante sede de Apple en Cupertino (California), después de más de una hora de presentación de nuevos productos, se cerraba de alguna manera el círculo tejido durante toda la velada en torno a la figura del fundador de la compañía. La frase favorita de Jobs, aquella con la que sorprendía a la audiencia con dispositivos y tecnologías revolucionarias, sirvió para introducir el iPhone X: «El futuro del smartphone -afirmó Cook-, el producto que mostrará el camino de la tecnología durante la próxima década».

El nuevo móvil premium de la manzana (coexistirá con los iPhone SE, 6s, 7 y 8 y 8 Plus) tiene una pantalla de 5,8 pulgadas con tecnología OLED, siglas en inglés de diodo orgánico de emisión de luz. Este tipo de paneles son más delgados que los tradicionales LED y tienen también mejores ángulos de visión, mayor brillo y colores más vivos y precisos. En contra, tienden a saturar un poco la imagen, como se puede comprobar en los diversos modelos de la competencia que los equipan desde hace años (el principal fabricante es Samsung).

La pantalla ocupa todo el frontal del terminal, excepto una estrecha franja central de la parte superior, donde se alojan hasta ocho sensores diferentes. Cuatro de ellos (cámara frontal e infrarroja, proyector de puntos y flash «de inundación») son los responsables del sistema biométrico con el que se desbloquea el iPhone X: el reconocimiento facial. El usuario tendrá que situar su cara frente al teléfono, que utiliza algoritmos de machine learning para crear un modelo matemático del rostro. El sistema es capaz de reconocer a una persona incluso en la oscuridad, algo que su rival coreano todavía no ha logrado en sus Galaxy S8 y Note 8 (aunque estos disponen de reconocimiento de iris).

Según explicó Phil Schiller, vicepresidente de Márketing, este sistema es más fiable -solo hay un fallo por cada millón de desbloqueos, frente a los 1/50.000 de la huella dactilar- y sigue funcionando aunque cambiemos de peinado, dejemos crecer la barba o nos pongamos un sombrero. Los datos de la cara están fuertemente protegidos, algo muy importante porque Face ID se usará también para pagos móviles con Apple Pay.

Desaparecido el botón home (no se cumplieron las predicciones que lo situaban bajo del cristal), para acceder a la pantalla principal habrá que deslizar el dedo de abajo arriba. El resto de características se resumen en un procesador y cámara mejorados (la trasera, con doble estabilización óptica), posibilidad de carga inalámbrica y una batería que le da dos horas más de autonomía que al iPhone 7. La cubierta trasera es ahora de cristal y estará disponible el 3 de noviembre en dos colores (gris y plata) desde 1.159 euros la versión de 64 GB (habrá otra de 256 GB).

La nota absurda la puso Craig Federighi cuando mostró a los asistentes cómo se pueden crear emojis animados que imitan los movimientos de la cara. Ver al vicepresidente de Software de Apple ponerle voz al popular emoticono de la caca dejó una sensación surrealista e incómoda. El iPhone X podrá ser un buen smartphone, pero compararlo con la revolución que supuso la primera versión hace ahora diez años es un puro espejismo.

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Watch 3 | El reloj inteligente se divorcia del móvil

La tercera versión del Apple Watch ya no necesita llevar el iPhone en el bolsillo para hacer llamadas (incluidas videoconferencias), recibir mensajes, consultar con Siri, navegar con Maps... Gracias a una SIM virtual insertada en su interior y a una antena que rodea por debajo toda la pantalla, podremos llevar 40 millones de canciones en la muñeca -vía streaming-. A pesar de ello mantiene las medidas de la generación anterior. El Watch 3 costará 399 dólares, pero a España de momento solo llega la versión sin capacidad móvil.

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Apple TV | Apuesta por el 4K y deportes en directo

El nuevo Apple TV (un dispositivo que se conecta a cualquier pantalla o televisor y hace básicamente lo mismo que una smart TV) alcanza ahora resolución 4K o ultra alta definición. Las películas en este formato costarán lo mismo que en HD. La compañía de la manzana, en proceso de creación de su propio servicio de streaming (ha sellado acuerdos con firmas como Sony, Universal o Lionsgate), quiere hacer más llevadera la espera con una interfaz actualizada y más oferta de deportes en directo y juegos descargables. Desde 199 euros.

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iPhone 8 y 8 plus | Carga inalámbrica y cámara mejorada

Los sustitutos del iPhone 7 y 7 Plus tienen la misma diagonal de pantalla (4,7 y 5,5 pulgadas, respectivamente), pero el cristal está reforzado con acero y es un 50% más resistente. La cubierta trasera es ahora de vidrio, admite carga inalámbrica y en su interior llevarán el nuevo procesador A11, de seis núcleos y diseñado especialmente para 3D y juegos. Las cámaras principales son de 12 MP (solo la del 8 Plus sigue siendo dual) y tendrán reducción de ruido por hardware. El vídeo llega a 1080p y 240 fps. Precio: desde 809 euros.

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Nueva sede | Un homenaje al gran Steve Jobs

La cita de ayer comenzó a los acordes del All you need is love de los Beatles y sirvió para inaugurar oficialmente el Apple Park, la gran sede de la compañía de la manzana, imagen los valores tecnológicos y de respeto al medio ambiente que la caracterizan. La cubierta del edificio principal está forrada de paneles solares y en el campus se han plantado 9.000 árboles. Tim Cook destacó que era la visión de Steve Jobs, fallecido en el 2011, y que «inspiró a la gente a dar lo mejor de sí en su trabajo». «Él amaba días como este», recordó Cook.

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