La oscura sombra de «Stranger Things»

La segunda temporada de la serie de los Duffer, compuesta por nueve episodios, llega hoy a Netflix con nuevo monstruo siniestro y más fenómenos paranormales

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redacción / la voz

Octubre de 1984. Vísperas de la noche de Halloween. Ha pasado un año desde que el Demogorgon sembró el pánico en la pequeña localidad de Hawkins, Indiana, y arrastró a Will Byers a una dimensión paralela. Un año desde que Once, la niña perdida en el bosque, llegó al pueblo con su misteriosa fuerza telequinética. Al final de la primera temporada de Stranger Things, Will fue rescatado y Once, la heroína con poderes, logró licuar al monstruo contra la pizarra del instituto. Pero los habitantes de Hawkins todavía no pueden respirar tranquilos después de los sucesos sobrenaturales y los tétricos experimentos científicos relacionados con el Gobierno con los que convivían sin saberlo.

Los nueve episodios de la segunda temporada de la serie de los hermanos Duffer llegan este viernes a Netflix para aliviar la espera de millones de seguidores que la convirtieron en una de las grandes revelaciones del pasado año. Lo hacen con tramas que siguen conservando su atmósfera inquietante y el equilibrio exacto de drama, comedia y nostalgia ochentera, pero pulsando más a fondo el botón del terror y los fenómenos paranormales con un monstruo todavía más siniestro.

Han pasado doce meses y en los niños el tiempo vuela. La pandilla de protagonistas ya no se reúne en el sótano para jugar a Dragones y mazmorras. Sus padres los obligan a deshacerse de viejos juguetes como el Halcón Milenario para venderlos en el jardín de casa sin atender a la carga emocional que esos trozos de plástico atesoran. Ahora los jovencitos se convierten en la generación que fue pionera en invertir su tiempo de ocio en un salón de juegos Arcade, donde pelean por rescatar a la princesa Daphne de Dragon’s Lair. Will Byers (Noah Schnapp), el personaje que fue motor de la primera temporada con su ausente presencia, también acude a esas salidas. Lo lleva su madre, una sufridora Winona Ryder que le suplica que no vuelva solo a casa. No es solo un exceso de precaución después de su aterrador viaje al otro lado. Will tiene por momentos visiones muy realistas del Mundo del Revés. Estrés postraumático, afirman los médicos. Pero el espectador, que lo vio escupir un viscoso gusano negro en la escena final del último episodio, intuye fácilmente el error de diagnóstico. En medio de sus compañeros, es señalado como un friki, un niño zombi.

Otro foco de atención será Once, Ce para los amigos, cuyo destino quedó en suspenso después de que dijera sus últimas palabras -«Adiós, Mike»- y se esfumara tras acabar con el monstruo. La serie vuelve a ese momento y a ese lugar exacto para explicar qué ocurrió justo después y para mostrar cuál es la nueva situación de esta niña con poderes, interpretada por Millie Bobby Brown.

Un misterio por resolver es la verdadera naturaleza del sheriff Hopper, que sembró la duda cuando dejaba bollos a escondidas en el bosque. El primer episodio descubre con qué fin.

Pero si por algo se distinguió la primera temporada de Stranger Things fue por su apelación a la nostalgia de la generación que creció en los ochenta. Todo eso vuelve a estar presente en su estética y en referencias indisimuladas a E.T., Los cazafantasmas, Alien y El resplandor, entre otras. Incluso el actor Sean Austin, protagonista de Los Goonies, es una de las nuevas incorporaciones al reparto.

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