La confesión «más independentista» de Inés Arrimadas

La líder de Ciudadanos en Cataluña se sincera y reconoce que «es muy fuerte»


Inmersos en plena precampaña electoral catalana, el programa de Bertín Osborne -al igual que ha hecho en anteriores comicios- abre sus puertas para recibir a los principales líderes de la contienda. Este miércoles, por ejemplo, se sentarán en Tu casa es la mía frente al conocido presentador (quien se trasladó a Barcelona para la ocasión) Inés Arrimadas, la líder de Ciudadanos en Cataluña, y Miquel Iceta, dirigente del PSC. Ambos políticos tuvieron estos días amplio protagonismo después de que los socialistas rechazasen públicamente investir presidenta a Arrimadas, en caso de que Cs sea la formación constitucionalista más votada el próximo 21D, y tras los reproches de Albert Rivera a Pedro Sánchez, precisamente, por esta negativa. 

Con esta tensión previa, pero en un tono mucho más relajado, amble y cordial -como es habitual en el espacio- Bertín Osborne charla con ambos en unas entrevistas paralelas e íntimas que revelan datos hasta ahora desconocidos de los líderes políticos como el que ya se adelanta en el extracto del programa ofrecido por Telecinco.

Inés Arrimadas confiesa ante Bertín un dato sobre su adolescencia que ella misma reconoce que es «muy fuerte». La jerezana aclara que hace años sentía admiración por uno de los actuales grandes defensores del secesionismo y al que durante el «procés» censuró en más de una ocasión: «Yo llevaba al colegio la carpeta con fotos de Guardiola». La dirigente de la formación navarra, gran seguidora del Barça, como ella ha reconocido en múltiples ocasiones, no se moja, sin embargo, cuando Bertín Osborne le pide que valore el posicionamiento del técnico de Santpedor: «Me quedo con su etapa de futbolista y entrenador», responde Arrimadas. 

La líder de Ciudadanos, que también reconoce a Bertín que ella no ve a Albert Rivera -que también participa en el espacio- «como jefe», explica que diariamente recibe «el odio y el cariño más espectacular» y, de nuevo en un plano personal, insiste en que es «muy abierta a conocer a gente de otros partidos». «Tanto es así que me casé con uno de otro partido», constata.

Miquel Iceta, por su parte, a pesar de la prohibición que le ha hecho su comité de campaña sobre cantar y bailar durante la inminente contienda -con ellos buscan reforzar una imagen presidencialista-, sí se arranca a entonar una melodía ante Bertín, confesando, a su vez, que su madre siempre le preguntaba por qué gritaba tanto en los mítines. 

Iceta, que logra conquistar a Bertín Osborne, quien confiesa que es un «fenómeno» y que lo votaría, llega a bromear sobre que nunca se vio como líder electoral: «Ves a un tipo bajito, gordito, calvito, que es gay... yo no me imaginaba nunca como candidato».

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