¿Y si tu perro pudiese «decirte» cómo se siente?

La herramienta creada por la firma gallega Fittingpup pone la tecnología al servicio de la salud de los animales.  «La gente cada vez tiene menos hijos y más perros, y cada vez más trata a las mascotas como un miembro más de la familia»

Diego Rodríguez y Camilo Ameijeiras cuentan con más de 15 años de experiencia en sus respectivos sectores
Diego Rodríguez y Camilo Ameijeiras cuentan con más de 15 años de experiencia en sus respectivos sectores

Redacción / La Voz

Se conocieron un viernes, hace cuatro años, en el Laconnetwork, cita de referencia para los emprendedores gallegos. Diego, 43 años, veterinario y ferrolano, andaba entonces a la caza de un socio tecnológico, y encontró a Camilo, 46, desarrollador de software, argentino afincado en Compostela. Carlos, ingeniero, se les unió más tarde en calidad de socio inversor cuando Fittingpup ya había cambiado de estado: de idea (nada mala) a herramienta concreta, un canal de comunicación clínica enfocado al sector veterinario. En cristiano: una plataforma digital que mantiene en contacto al médico y al dueño del animal, que monitoriza los datos de la mascota, los registra y permite al facultativo llevar un seguimiento exhaustivo del paciente.

Porque lo cierto es que, aún con mucha práctica y empeño, se nos da regular interpretar las señales de nuestras mascotas. Somos torpes a la hora de identificar sus síntomas y acudimos tarde, mal y a rastras al veterinario, incapaces de explicar qué es lo que le sucede al animal. Ni cuánto come, ni cómo duerme, ni si realmente va algo mal en su cuerpo que se nos esté escapando. Lo que hace este sistema es echarle un guante al médico, usuario final de Fittingpup.

«Nuestro producto es tecnológico (un panel de control, dispositivos biométricos, aplicación móvil), pero con un enfoque clínico, profesional», aclara Camilo Ameijeiras. Desde el punto de vista del negocio, explica, su startup tiene dos centros de diana: la fidelización y la prevención. «Si yo llevo siempre a mi perro a la misma consulta y allí, además, lo tienen totalmente controlado, seguiré volviendo», señala primero. Pero la información viaja en doble sentido, añade a continuación: del hogar a la clínica, y de vuelta. «El veterinario puede saber si mi perro pasa una mala noche, o si lleva días caminando menos -pone como ejemplo- . Con esta plataforma puede enviarme una alerta para que vaya a la consulta». «Ya no voy a llevar al animal cuando lo vea realmente mal -insiste-, es una acción preventiva». ¿Y cómo sabe el facultativo que está mal? ¿Cómo funciona esta herramienta?

«Recopilamos datos a través de un sensor muy parecido al que utilizan los corredores (pulseras de actividad) -precisa Ameijeiras-. Se coloca en el collar de la mascota y mide su actividad, los pasos, si camina más rápido, más lento, cómo duerme... Detecta el sueño profundo o controla cómo se va recuperando el animal, por ejemplo, tras una cirugía. En base a todos esos datos, se pueden predecir y prevenir algunas enfermedades».

Un perro por cada cinco gallegos

El de las mascotas es un mercado con buena salud. Crece cada año y los números son buenos. Destaca Ameijeiras un claro componente sociológico: «La gente cada vez tiene menos hijos y más perros, y cada vez más trata a las mascotas como un miembro más de la familia». En Galicia hay, según los últimos datos de la Consellería de Medio Ambiente, 470.468 canes, uno por cada cinco gallegos. En solo dos años, el censo se disparó en más de 120.000. Y con él, el gasto, producto de un cambio cultural que, además de reflejarse en leyes y negocios, se nota especialmente en los cuidados, un sector que factura 1.200 millones al año.

«Nuestra idea es llevar el negocio al propio veterinario y que él decida luego cómo utilizar esta plataforma», concreta Ameijeiras. Será el facultativo el que dé de comer a Camilo, a Carlos Roca y a Diego Rodríguez, cuyo modelo se basa en un sistema de suscripción mensual, «software como servicio»: el dueño de la mascota no paga, no al menos a ellos. «Habrá algunos veterinarios que quieran dar este servicio como valor añadido a sus mejores clientes o a animales enfermos crónicos, por ejemplo; otros preferirán venderlo, incluirlo en sus tarifas. Depende de ellos. Nosotros el negocio lo hacemos con el especialista».

Fittingpup, constituida como empresa el pasado julio gracias al empujón de la aceleradora coruñesa Zarpamos, saldrá al mercado el próximo mes de enero. Las expectativas son buenas: el hospital Rod Codina de Lugo se está encargando de hacerles las validaciones científico técnicas y ya han empezado a moverse en el exterior. En Israel, nada menos. Rodríguez y Ameijeiras cuentan además con 15 años de experiencia en sus respectivos sectores, claro ejemplo de que emprendimiento senior existe. De que no es solo cosa de jóvenes y garajes. 

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