¿Por qué te debería importar la neutralidad de internet?

EE.UU. aprueba un cambio que permitirá una red de dos velocidades ante el temor de que el nuevo modelo se extienda

Imagen de la organización Battle for the Net defendiendo la Neutralidad en la Red
Imagen de la organización Battle for the Net defendiendo la Neutralidad en la Red
L.O
Redaccion

¿Ha empezado este jueves «el fin de internet tal y como lo conocemos»? ¿Estamos en el minuto cero de una red de redes distinta para ricos y para pobres? Los partidarios de la llamada Neutralidad en la Red -las normas no escritas que garantizan la equidad en la distribución y el acceso de los contenidos de internet- vienen dando la voz de alarma y movilizándose intensamente durante las últimas semanas para anunciar lo que ha sucedido en la Comisión Federal de Comunicaciones de los Estados Unidos.

El organismo que regula el funcionamiento de internet en el territorio estadounidense ha acogido una votación trascendental para el futuro de la red de redes, ha decidido que las empresas del sector pueden regular a su antojo y poner precio a la calidad, la velocidad y la accesibilidad de los contenidos que suministran. La mayoría republicana, encabezada por el presidente de la propia FCC, Ajit Pai, ha inclinado la balanza

En contra de lo que hasta ahora había respetado el propio bando republicano, sus representantes liquidaron los acuerdos pactados por el Gobierno de Barack Obama con los grandes proveedores de contenidos a fin de garantizar que no habrá un internet de varias velocidades (según las tarifas que paguen empresas y usuarios), y que las grandes compañías no puedan asegurarse su dominio absoluto pagando esas tarifas. Y, por supuesto, repercutiendo después ese gasto en sus clientes. El presidente de la FCC asegura que esta revolución en internet permitirá que sea «más libre y abierto»; sus opositores, que trasladará las desigualdades sociales y económicas al corazón mismo de la Red.

Es el inédito panorama que se abre para un medio que hasta ahora era tratado como servicio público y que ahora podría pasar a ser un negocio más. La barrera ha acabado por caer bajo la presión de grandes proveedores -Comcast, AT&T o la empresa de telefonía Verizon, de la que Ajit Pai fue abogado- aliada con la obsesión de la Administración Trump por liquidar la herencia de Obama y algunas decisiones judiciales que deslegitimaron el control federal sobre las estrategias empresariales de gigantes como la propia Verizon.

Las implicaciones directas serían muchas. La prohibición del acceso a contenidos P2P a través de programas como BitTorrent, la calidad de las descargas de vídeos en streaming desde Netflix o Amazon, el uso de Skype o de servidores de mensajería... La derogación de la Neutralidad en la Red afectaría inicialmente solo a los Estados Unidos, pero las fronteras geográficas y políticas son especialmente porosas en internet. En cualquier caso, se trata de un precedente ante legislaciones que siguen defendiendo la neutralidad, como la  de laUE (incluida, naturalmente, España). Políticos, empresas del sector, famosos y organizaciones como Battle For The Net están dispuestas a dar guerra, junto con los representantes demócratas. Si la FCC vota contra sus pretensiones, disponen de 60 días antes de que la ley consagre la norma que pone puertas al campo de internet.

¿Y en España?

¿Podría ocurrir algo así en España? Lo cierto es que tampoco la neutralidad de la red se respeta de forma estricta en nuestro país. No hay una normativa española especifica sobre este asunto aunque sí está regulado a nivel comunitario la prohibición de reducir la velocidad o el consumo de datos para favorecer a un servicio frente a otro. No se puede perjudicar a un servicio pero sí queda abierta la posibilidad de primar o favorecer otro. Es el caso de la operadora Orange que ofrece 2 GB gratuitos a sus clientes pero sólo para poder utilizarse con su propio servicio de televisión en el teléfono móvil. No está poniendo un veto a otros servicios, no cobra más por utilizarlos, pero puede permitirse darle una ventaja con una oferta.

Diversos expertos aseguran que la legislación europea es mucho más garantista para los consumidores que la norteamericana; además en su caso se promueve bajo la falsa premisa de favorecer la competencias cuando lo cierto es que un porcentaje mayoritario de norteamericanos no tiene la posibilidad de elegir operador y sólo una única empresa presta servicio en la zona en la viven.

El año pasado la Unión Europea ya fijó toda una serie de directrices emitidas por el Organismo de Reguladores Europeos de Comunicaciones Electrónicas (Berec), que apuestan porque internet siga siendo neutral de manera que pueda garantizar a los usuarios «acceder y distribuir libremente la información y el contenido, ejecutar aplicaciones y utilizar los servicios que elijan». Toda esta regulación sobre la neutralidad en la red fue adoptada en 2015 por el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea; y las instituciones comunitarias tienen previsto mantener encuentros periódicos para desarrollar esta regulación en la Unión con citas hasta 2019.

Pero el caso del cambio en Estados Unidos supone no sólo un precedente peligroso para la neutralidad sino una base desde la que las compañías más interesadas en aniquilarla asentarán sus argumentos a la hora de influir a través de los grupos de presión y lobbies. Siempre en nombre de la «libertad de empresa», estos grupos tratarán de promover legislaciones similares a la que ahora ha visto la luz en Estados Unidos para tratar de consolidar la posición de las grandes compañías. 

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