Si un perro te amenaza: tranquilidad, quedarse quieto y no mirarle a los ojos

Borja González, adiestrador y educador canino: «En el 90% de los casos, los problemas vienen provocados inconscientemente por los propios dueños»


RIBADEO / LA VOZ

¿Quién no se ha visto amenazado en alguna ocasión por un perro? En esos casos, ¿cómo actuar? Borja González Fernández, titulado como educador y adiestrador canino, está al frente de la empresa Eo K-9 Astur, de Vegadeo. Lleva años trabajando con perros, resolviendo sus problemas de conducta, formándolos para diferentes tareas, incluyendo la búsqueda y rescate, (es titulado también para preparar perros para la seguridad privada y detección de explosivos). «Sobre todo, lo que se demanda son modificaciones de conducta. Suelo ir a domicilios, porque el problema suele estar en casa, aunque con perros complicados, que requieren más tiempo, me los traigo a la mía», explica.

Agresividad, mal comportamiento, miedos, traumas, no saber relacionarse con otros perros, son problemas que tiene que resolver. «¿Lo más habitual? Un poco de todo. La educación básica: caminar tranquilo con la correa, no alterarse en público, responder y acudir a la llamada... Hay mucha gente que no comprende la cultura del perro, que no sabe tratarlo a tiempo y los problemas, que a principio son pequeñas cosas, acaban desbocándose. Lo más complicado de solucionar suelen ser los problemas de inseguridad graves. Hay que trabajar bastante. La agresividad lleva tiempo resolverla, pero menos, no es tan complicado».

Cariño y educación

«En el 90% de los casos, los problemas que tiene un perro son provocados inconscientemente por su dueño, que los crea y no sabe atajarlos a tiempo. No se trata de ser más o menos duro. Hay que tener unos límite que no se pueden superar y unas pautas que hay que respetar siempre. El perro tiene que saber hasta dónde puede llegar. El cariño es cosa aparte. Si tú quieres educar a un perro no puedes confundirlo. Si le dices que no se suba a la cama, no puede ser que algún día se lo permitas, porque el perro se confunde y al final vienen los problemas», añade.

De las razas peligrosas, opina que es un asunto que hay que relativizar: «Cualquier perro mestizo atado en una cuadra puede hacer más daño que un pitbull. Los perros de razas peligrosas tienen más fuerza, pero un caniche puede ser más agresivo». Y no duda: «La legislación dice que determinados perros tiene que estar en los espacios públicos con bozal. Y eso es obligatorio. No debe haber excepciones».

Los perros de moda

Problema aparte es el de la elección del perro, a menudo guiada por las modas: «Debes asesorarte y tener clara la función que va a desarrollar, si estas dispuesto a tener una vida activa con él. En los 90 estuvieron de moda los pastores alemanes y los rottweiler; después los pitbull y los stanford, y ahora los pastores belgas malinois, que es una raza muy fuerte, para trabajar con ellos, no un animal de compañía. Pero salieron en un par de películas y se están poniendo de moda. Hay quien compra un perro por estética, sin saber la responsabilidad que implica».

La agresividad de un perro, señala, se puede solucionar: «Es así en la mayor parte de los casos. Si no hay una causa de enfermedad, un desbarajuste psicológico o físico, se soluciona. Un perro siempre se puede mejorar, pero hay que dedicarle tiempo».

Cómo actuar

Pero, ¿y si uno se ve atacado por un perro? Si es una situación límite, Borja González da las siguientes pautas: «Si vas dando un paseo tranquilo y ves que un perro viene hacia ti, lo primero es no salir corriendo, porque el perro te va a coger igual. Tampoco hacer aspavientos ni provocarlo. No hay que mirarle a los ojos, porque eso es un reto para él. Si uno va a un sitio donde sabe que hay perros sueltos, en bici o corriendo, lo ideal es llevar un espray difusor con una mezcla de alcohol con granos de pimienta que tendremos que dejar macerar 24 horas. Cuando venga el perro, haces unas cuantas pulverizaciones. Esas partículas se le meten en las fosas nasales y lo aturden sin hacerle daño».

«Pero pongámonos en un caso extremo, que el perro venga hacia ti y no tengas con qué defenderte. Si el ataque es inevitable hay que quedarse quieto, meter los puños en las mangas y cuando veas que te va a morder, ofrecerle un brazo, agitándolo. Cuando te ataque ese brazo hay que darle con el otro en el hocico, para aturdirlo. No intentes patadas ni puñetazos. Así te morderá un brazo, pero mejor una herida en un brazo que en la cara o en otra parte del cuerpo», explica.

El ataque en Vilaronte provocó sorpresa entre los vecinos: «Foi visto e non visto» 

El ataque de un perro el pasado domingo en el barrio de la Hacernada, en Vilaronte (Foz), a una mujer, vecina de Lourenzá, provocó sorpresa entre los vecinos: «Aquí hai varios cans que andan soltos, pero que eu saiba nunca pasou nada. O meu o paseo por aí e nin mira para a xente», señalaba una mujer. «Foi visto e non visto, un instante, saltou e foise», apuntaron familiares de la víctima, que se mostraron contrariados y un tanto molestos por la repercusión que tuvo la noticia, e insistieron en que la mujer sufrió heridas, aunque impactantes por la sangre que había, de poca consideración de las que, todo apunta, se recuperará favorablemente.

Del perro todos dicen ignorar a quién pertenece. Hablan de un animal que no tendría dueño, grande, de color gris. Agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local de Foz acudieron ayer a Vilaronte para tratar de localizarlo.

De hecho, la mayoría en Hacernada y en Vilaronte en general no se enteraron del incidente del domingo hasta ayer mismo.

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