Cómo ser español, según «The Times»: sé impuntual, malhablado, maleducado y gritón

El prestigioso diario británico se deja el rigor en casa para hablar de España y sus costumbres. ¿Ganas de provocar?

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Paso uno: aprender el idioma. Paso dos: lucir un bonito bronceado. Y paso tres: saber distinguir las tapas de los pinchos. Hasta aquí, serías solo un guiri bien adaptado en suelo español, instruye al lector del Times el periodista Chris Haslam, redactor jefe de la sección de viajes del rotativo británico quien, sin embargo, acaba de demostrar en las páginas del diario que o bien es un maestro de la provocación o que el hábito no hace al monje. ¿Su pecado? Redactar y rubricar, en estos tiempos raros en los que todo un país se levanta y se acuesta pendiente de un asunto de identidades, un irreverente texto titulado Cómo ser español. 

Este intento de aproximación a la cultura y a las costumbres españolas forma parte de un especial sobre España como destino turístico publicado el pasado 21 de enero por el prestigioso periódico inglés, que, en este caso, suspende con nota en rigurosidad. Escrito en tono jocoso -hasta aquí, nada que objetar-, los consejos para ser un buen españolito acaban repasando, tópico tras tópico, vicios y taras que en opinión de su firmante son solo propios de estas latitudes. Enfrente, la impecable corrección inglesa. Su moderada contención, sus modales.  

«Primero, olvida todas las nociones anglosajonas de educación, discreción y decoro. Ser español implica entrar un un bar, besar y abrazar a completos desconocidos, gritar "oiga" al camarero y tirar al suelo todo lo que no te puedas comer o beber», recomienda en el primer párrafo un tímido Haslam, para soltarse después: «Puedes dejar caer también los "por favor" y  los "gracias"; son innecesarios»

Olé

O el toro, o el flamenco o el abanico. No podía faltar al menos uno de los tres elementos considerados clave del folclore español más allá de los Pirineos -confiamos en que los portugueses tengan claro que, en general, no solemos arrancarnos por bulerías-. El complemento desplegable es el primero en hacer acto de presencia -el capote y el traje de luces ya vienen de serie, ilustrando la página-: «Si eres mujer, hazte con un abanico, no es un souvenir, es una herramienta», para un par de párrafos después completar el cupo de estereotipos con una referencia la siesta: «Empieza desayunando tostada, sobrasada y un cortado, y no preguntes por la mantequilla. Este es el país del aceite de oliva. Deja lo que estés haciendo a las 11 de la mañana para tomar una cerveza y un bocadillo. Con eso deberías aguantar hasta la comida, a la dos. Ve a por un menú del día, de tres platos, que tardarás en comer entre dos y tres horas». Luego, insta Haslam, échate a dormir. 

Apunta el inglés que solemos dejar las mesas libres en los bares porque, explica, las tapas se comen en la barra mientras se grita al camarero y (de nuevo) se tiran cosas al suelo. También que somos malhablados -conclusión a la que parece haber llegado tras escuchar a una profesora, a grito pelado, increpar a sus alumnos a golpe de «obscenidades»- e impuntuales -«ser español requiere un gran desprecio por la puntualidad, llegar a cualquier lugar 30 minutos tarde se considera muy pronto y se ve como algo bastante grosero»-, que bebemos vino tinto frío y que nuestro plan nocturno favorito es sentarnos en el sofá a ver del Deluxe

Después de detenerse en la interesantísima rapidez con la que se apagan las luces de los baños públicos activadas a través de sensores eléctricos -cuatro segundos asegura el periodista que duran encendidas-, Haslam desliza el más brillante de todos sus consejos: «Asegúrate de comerte todo lo que has pedido, los países que han pasado hambre son graciosos con este tema»

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