La homofobia y los fallos del sistema tras la muerte de Versace

«American Crime Story» se estrenó como líder en Antena 3


redacción / la voz

La ficción extranjera no suele ocupar los horarios estelares de la programación en abierto y, cuando lo hace, es a horas intempestivas y encadenando varios capítulos, pues la breve duración del producto que llega de fuera no alcanza para cubrir con una sola entrega el extenso prime time español. De ahí la sorpresa de encontrarse con una de las series norteamericanas más esperadas de la temporada ocupando el hueco de El peliculón e intentando sustituirlo con los tres primeros episodios del tirón.

Atresmedia estrenó El asesinato de Gianni Versace en la noche del domingo obligada por la premura de adelantarse a su llegada al catálogo de Netflix el próximo día 30. El resultado fue el liderazgo en número de espectadores con 2.377.000 seguidores y un 15,6 % de cuota, cifra ligeramente superior al arranque del debate de Supervivientes (2.147.000 espectadores y 16 %) en Telecinco.

La serie es la segunda temporada de American Crime Story, de Ryan Murphy, que en la primera desmenuzó el caso judicial de O.J. Simpson. Como indica el título, es una historia de crímenes y se centra en reconstruir los acontecimientos dando saltos temporales a lo largo de los noventa y poniendo el foco principal en la caza del asesino, Andrew Cunanan, en los fallos del sistema y en los prejuicios homófobos que le permitieron acumular hasta cinco víctimas. Versace solo fue la más famosas de ellas.

El Adagio de Albinoni suena en los primeros compases para recrear con grandilocuencia, aunque sin emotividad, la última mañana del diseñador, su despertar frente al mar y su fatal salida al quiosco para comprar revistas de moda. Entre ellas, se muestra una icónica portada de Diana de Gales, una clienta y amiga que solo un mes más tarde se convertiría en otro de los cadáveres exquisitos de aquel verano del 97.

Deconstruyendo a Cunanan, la serie se adentra en la familia Versace en un momento en que el negocio familiar afrontaba su salida a bolsa. También se recrea en deambular por los interiores de la auténtica mansión de Miami Beach, Casa Casuarina, un derroche de estilo grecorromano y cabezas de medusa y en cuya puerta cayó abatido el modisto calabrés.

Basada en el libro Vulgar Favors, de Maureen Orth, la serie advierte de su inspiración en hechos reales, pero con diálogos imaginarios y escenas modificadas, como esa Piedad en la escalinata ensangrentada con Ricky Martin sosteniendo el cuerpo de su novio. Del libro respalda sus tesis de que Versace solía pagar a hombres a cambio de favores sexuales y sugiere que había contraído el VIH, vinculando ambas cuestiones a posibles motivaciones de un crimen nunca esclarecido del todo. Uno de los puntos fuertes de la serie es Donatella, una interpretación de Penélope Cruz que merece la pena escuchar en versión original, no solo porque su voz doblada no sea su auténtica voz, sino para apreciar su inglés con acento italiano. La hermana menor de Gianni se lamenta de su debilidad -«¿Qué será de Versace sin ti? ¿Quién soy yo sin ti?»-, pero Cruz la retrata como alguien que supo tomar las riendas desde el primer minuto.

A Ricky Martin, en cambio, es más difícil observarlo sin pensar que es Ricky Martin con otro peinado.

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