Ellas son criminales

Son la fuerza de la ley en Netflix. Saga Norén lleva 4 temporadas con «El puente», Marcella estrena segunda entrega y Kip Glaspie debuta en «Collateral». Tres inspectoras, tres suspenses a tiro en la tele de pago. ¿Con cuál te quedas?KIP GLASPIE SAGA NORÉN

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Es extraordinaria. Una rareza. Puro suspense de mujer. Una inspectora de ficción fuera de serie dentro de la ley, una debilidad de Bob Dylan que lleva tres temporadas (la cuarta y última, en breve en AXN) en streamig. Ella, que se está haciendo esperar como las grandes para su despedida, es Saga Norén (Sofia Helin) y trabaja en Homicidios de Malmö en El puente, Bron/Broen, la original frente a los calcos lavables The Bridge, ambientada en la frontera entre EE.UU. y México, y la franco-británica The Tunnel.

Con las palabras justas, pero justas de verdad (la exigüidad no quita la exactitud), Saga ejerce sobre ti una fascinación iceberg. Si navegas entre los asesinatos en serie con mensaje social de El puente, irás viendo lo que hay tras la cicatriz de Saga, tras sus disparos de sinceridad. Tras su olfato intuitivo, su Porsche 911 y ese estilo renuente, directo, impúdico y antisocial que la lleva, un ejemplo, a olerse el sobaco y cambiarse sin más de camiseta ante el resto, a despreciar la receta con un «no estaba tan rico», o a hacer el amor sin amor, sin copa ni preliminares. Sin rodeos ni manual de cortesía. Así se conduce Saga, como una venus perversa surgida del frío, con tara de genio y un guiño a la saga Millenium.

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¿Un aire a Carrie Mathison en Homeland? Comparten una oscuridad original, no hay hijos, sí obsesión por el trabajo. ¿Más a Lisbeth Salander? Quizá a una Salander que vuelve a los clásicos. Saga Norén es una Sherlock Holmes freak (punto para Benedict Cumberbatch) y es la mujer que no amaba a los hombres en el nordic noir que ha cocinado a la espalda el género. El punto de partida de El puente vale 10 puntos: el cuerpo de una política aparece en mitad del puente-túnel de Oresund, que une Suecia y Dinamarca. De cintura para arriba, el cadáver pertenece a la jurisdicción de Suecia; de cintura para abajo, al departamento de homicidios danés. Criminal.

En la misma Liga que Saga Norén compiten Marcella, Sara Lund, Molly Solverson, Gloria Burgle y las inspectoras con clase que destrozan estereotipos con seguridad. Ellas están en la selección de las polis fuertes que enamoran como lo inesperado. Y ahí la serie Fargo es un filón, pero hay que volver al 96, a la peli de los Coen, para enmarcar a Frances Macdormand bordando a Marge Gunderson, la pionera, de las primeras en interpretar a una policía fuera de serie.

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Se puede echar barriga con pistola, y no pesarle al espectador. Como Gunderson en Fargo, Kip Glaspie (Carey Mulligan) ejerce embarazada, con su barriga como una cuestión colateral que va ganando terreno. Collateral, uno de los thrillers del momento en Netflix, es una miniserie de la BBC que a raíz del asesinato de un pizzero, refugiado sirio, pone contra las cuerdas la sociedad de la Inglaterra del brexit. Pero hay hilos sueltos en el tapiz. Y Glaspie les va a la zaga a Saga y a Marcella (Anna Friel), la gran alternativa british en clave policial a Collateral. Con el aire nórdico de Bron/Broen, asesinatos en serie y una trama interior, emocional, tan inestable como el tiempo en el norte. Con un arranque similar a The Sinner y un relato en flashbacks que te hacen bascular en torno a la duda, entre la compasión y el recelo, Marcella Backland, divorciada, con dos hijos y episodios de amnesia, refresca la memoria, nos recuerda que un thriller es algo personal. Saga y Marcella lo prueban. Nos seduce lo imperfecto. Y hoy ser de verdad es casi un crimen.

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