Amaia asegura que «el puesto es un poco mierda, pero no pasa nada»

Alfred señala que la participación fue «por amor al arte, sin ver una sola moneda»


La Voz en Eurovisión

El alter ego del actor Brays Efe, Paquita Salas, protagonizó el sábado un vídeo que acabaría siendo premonitorio. En él, la protagonista salía acompañada de Amaia y  Alfred y juntos cantaban la eurovisiva Que me quiten lo bailao. Al final, Paquita sentenciaba en referencia a la canción que interpretó en el 2011 la gallega Lucía Pérez: «Pues quedó de pena». La misma suerte corrió en la final del sábado la pareja española, que repitió el puesto de la representante gallega, el 23, y, casi en una referencia a Paquita Salas, Amaia reconoció pocos minutos después de acabar la gala: «El puesto es un poco mierda, pero no pasa nada».

Amaia: «El puesto es una mierda pero no pasa nada» Los representantes de España admiten que no repetirían la experiencia de Eurovisión

Al término de las votaciones, la cantante pamplonica comentó: «No volvería a Eurovisión, no porque no me haya gustado, creo que es una experiencia que se vive una vez en la vida». En la tarde de ayer, Alfred quiso agradecer en su cuenta de Twitter el apoyo recibido por parte de todos sus seguidores recalcando: «Nos subimos al barco de Eurovisión por nuestro amor al arte, sin ver una sola moneda por ello».

Más categórico en sus declaraciones fue Tinet Rubira. El director de Gestmusic tardó solo un par de minutos desde la actuación de los españoles para publicar un tuit en el que decía: «Hasta aquí mi participación e implicación personal y profesional con Eurovisión. No habrá otra vez. Gracias a todos y suerte!». Sus palabras llegaron después de las grandes críticas que recibió por la simplicidad de la puesta en escena de Amaia y Alfred y que contestó de forma tajante.

Profesores y compañeros de la academia de Operación Triunfo comentaron también el puesto de los españoles. Manu Guix, director musical del programa de TVE, aseguró que «merecían mucho más» después de observar tras las primeras votaciones que «lo veía negro» para la pareja.

Después de la victoria de Netta con Toy, desde Israel, su primer ministro, Benjamín Netanyahu, comunicó ayer su intención de que sea Jerusalén la sede de Eurovisión 2019. El político sentenció: «Aquellos que no quisieron a Jerusalén en Eurovisión recibirán Eurovisión en Jerusalén». Muchos seguidores del festival se mostraron sorprendidos, ya que se contaba con que fuera Tel Aviv la localización anfitriona el próximo año después de que la ciudad santa ya celebrara los dos festivales que organizó Israel en 1979 y 1999 (ganó una tercera vez pero se retiró al año siguiente, eludiendo la responsabilidad de alojar el evento).

El efecto «OT» se tradujo en la mejor audiencia en diez años

El efecto Operación Triunfo volvió a confirmarse una vez más como elemento que hace remontar la audiencia televisiva del festival de Eurovisión. La final de este sábado fue la más vista en la última década, desde la participación de Chikilicuatre en el 2008, con 7,17 millones de espectadores y el 43,5 % de cuota de pantalla. En el momento de las votaciones el seguimiento subió hasta los 8,11 millones de personas, de nuevo el mejor dato desde la final de 2008.

El «minuto de oro» se produjo a las 00.27 horas, cuando el programa registró una cuota de audiencia del 57,9 % con 8,75 millones de espectadores, mientras que la actuación de Alfred y Amaia, a las 21.20 horas, reunió a 6,23 millones de seguidores.

La audiencia media de esta edición del festival creció en 2,7 millones de espectadores y 14,9 puntos con respecto al año anterior. No obstante, quedó lejos del seguimiento de la final protagonizada en el 2002 por Rosa López, que reunió a 12,7 millones, un 80,4 % de la audiencia.

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