El Mundial de los acosos a mujeres

A los casos de las aficionadas insultadas con bromas machistas, se suman tres periodistas que fueron acosadas en directo

O.S.

El acoso machista está tan naturalizado que a los hombres no les importa hacerlo frente una cámara. Hacer que una mujer que no hable español repita frases que la denigran, grabarla y publicar el vídeo, no es más que una anécdota simpática para algunos. Intentar besar a una periodista durante una transmisión en vivo, al parecer, tampoco supone una falta de respeto para otros. 

Tres periodistas fueron víctimas de acoso en el Mundial de Rusia 2018. La primera fue Julieth González Teherán, corresponsal en Moscú para DW, a quien un hombre la besó durante un directo el día de la inauguración. Si bien, durante la transmisión, la colombiana prefirió no referirse al caso, en sus redes sociales pidió «respeto» y dijo que «no merecemos este trato, somos igualmente valiosas y profesionales».

A Malin Wahlberg, reportera de Aftonbladet TV, un desconocido también la forzó a recibir un beso en plena conexión en directo en la previa del partido Suecia-Corea. Además, mientras entrevistaba a otros aficionados, se puede ver como varios hombres la abrazaban y la despeinaban camino del estadio. Ella no ha hecho comentarios sobre el suceso pero sí Simon Bank, uno de los columnistas de referencia de su periódico, en una carta abierta a los aficionados.

El último caso apareció este domingo en las redes sociales. Se trata de la reportera Julia Guimaraes, periodista de Sport TV / Globo, quien logró evitar el beso de un hincha antes de iniciar una entradilla televisiva. La mujer reprendió al aficionado que inmediatamente desapareció de la escena: «No trates nunca de hacer eso a una mujer, ¡respeta!», le dijo.

Varias periodistas han expresado su repudio ante esta ola de acosos en el Mundial de Rusia 2018. Una de ellas es la periodista española María Gómez de MediaSet, quien aprovechó una conexión en directo en BeMad para pronunciarse al respecto. «Si recordáis, nosotras al principio hacíamos la conexión en la calle, pero dejamos de hacerla porque un día un listo se nos tiró encima a hacer lo que le ha pasado a una compañera colombiana, a una compañera alemana y a una compañera brasileña».

«Me parece surrealista que lo tengamos que pedir. Basta ya de este tipo de actitudes, basta ya de este tipo de hombres. Somos trabajadoras, no somos floreros, no estamos esperando besos que no pedimos, no somos muñequitas que estamos en la calle. Somos profesionales y pedimos simplemente respeto», dijo al final de su mensaje. 

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