La muerte de una menor por sarampión en Francia pone el foco en las vacunas

Los vacunólogos recuerdan que no hay que bajar la guardia, aunque en España la cobertura es muy alta


redacción / la voz

Una adolescente de 17 años falleció ayer en un hospital de Burdeos por las «complicaciones neurológicas» derivadas del sarampión. Es la tercera muerte en menos de un mes, ya que a finales de junio se había anunciado la muerte por sarampión de un paciente de 26 años, y en febrero en Poitiers la de una madre de familia de 32 años que nunca había sido vacunada.

La noticia ha hecho saltar todas las alarmas y ha vuelto a poner de actualidad un tema que está relacionado directamente con un descenso en la tasa de vacunación de los países europeos. En lo que va de 2018, el sarampión ha reaparecido en varios países de Europa: Francia, Reino Unido, Portugal, y España, donde se notificó un brote en la Comunidad Valenciana y un caso de Navarra.

Según el informe del European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC), publicado el 18 de mayo del 2018 , el sarampión avanza firme en Europa. Entre los meses de enero y marzo de este año se notificaron 4.809 casos en 31 países. Los países con más casos en el mes de marzo fueron Francia (753 casos), Grecia (549 casos) e Italia (326 casos). Mientras que en Portugal se notó un aumento considerable con respecto al mes de febrero (109 casos en marzo, solo 6 en enero y febrero), lo mismo que en la República Checa (50 casos en marzo frente a ninguno en enero y febrero).

Según explica Amós García, presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), el ejemplo de Francia «tiene que servir para hacernos ver que no debemos bajar la guardia. No son enfermedades leves y tienen un impacto importante sobre la salud». Para este experto, el descenso en la tasa de vacunación puede tener consecuencias graves. «Nos hemos olvidado de ciertas enfermedades porque llevan mucho tiempo silentes por las vacunas, pero ellas no se olvidan de nosotros».

Amós explica que, aunque la tasa de vacunación en España es muy alta y «es difícil que ocurra algo similar», hay que tener en cuenta que hay una corriente peligrosa en contra de las vacunas. El experto divide esta corriente en cuatro grupos: «los padres que no pueden vacunar a sus hijos porque tienen alguna enfermedad que supone un riesgo, los niños que no tienen acceso por estar marginados socialmente, los padres que tiene dudas razonables sobre la necesidad de vacunar de una enfermedad que supuestamente está extinta, y los que no vacunan por que están en contra del sistema y proponen una vida alternativa». El presidente de la AEV asegura que «hay que escuchar todas las opiniones, y educarlos». Alaba también la recuperación de la sanidad universal para que la tasa de vacunación alcance a todos los niños, y añade, en relación a los que buscan métodos más naturales para mejorar el mundo, que «lo único que puede hacer evolucionar el mundo realmente es el conocimiento, y la ciencia».

«En nuestro país, por suerte los pediatras y la población tienen muy claro la importancia de la vacunación», concluye.

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