Viajar solo cuesta más

¿CONOCÍAS EL SUPLEMENTO INDIVIDUAL? Hasta que no te toca de cerca un viaje en solitario, no descubres que el que lo disfruta sin acompañante tiene que pagar tanto o más que el que va con otra persona. Agencias y viajeros nos cuentan este coste adicional que marcan los hoteles por el mero hecho de no llevarse a nadie en la maleta.

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Me quedé de piedra cuando descubrí el presupuesto de un viaje a Punta Cana para una persona en plena temporada baja. ¿Cómo es posible que el viajero pague más que una pareja en pleno mes de agosto? «Es por el suplemento individual», me responde quien pretendía viajar al Caribe y que, desde entonces, se lo está pensando un poco más. Suple... ¡¿qué?! Pues sí, suplemento individual. Así le llaman los hoteles a la cantidad que un huésped tiene que abonar a mayores por el mero hecho de viajar solo. «Afecta a todos los destinos y además tiene una lógica. Los precios se establecen normalmente por persona, así que si una habitación cuesta 400 euros, lo dividen entre dos, por lo que tocaría a 200 euros cada uno. Cuando uno viaja solo no le cobran los 400, pero aproximadamente un 75 % sí. De ahí ese suplemento individual. De momento, no se piensa mucho en los que viajan solos», indica Loli desde Viajes All Tour, en Vigo. Los propios mayoristas ya se encargan de fijar el precio de ese suplemento individual desde el catálogo. El precio que ofertan siempre es por persona con habitación doble, por lo que también especifican el coste para el que la disfruta en solitario.

Otro de los factores que influyen en esto del cobro por ir de single es que las habitaciones individuales escasean. «Los hoteles tienen muy pocas habitaciones individuales, poquísimas. Igual uno de 300 habitaciones solo cuenta con tres individuales, y casi no se publican», cuenta Loli, que tiene claro que esto de viajar solo no compensa: «Mejor búscate a alguien que te acompañe y que pague algo, porque siempre te saldrá mejor». Lo mismo opinan desde la agencia Vives Tour de A Coruña. Luisa Caneiro comenta que la mayoría de las habitaciones las hacen dobles «para darles más rendimiento», y señala que los hoteles «no están dispuestos a perder dinero ni una plaza en una de sus habitaciones dobles». Este encarecimiento no solo se da en el alojamiento hotelero al uso, ya que ocurre lo mismo con los cruceros. «Tampoco compensa mucho, pasa lo mismo que con los hoteles», señalan en All Tour. Eso sí, en este sector ha empezado a pensarse en el ocio individual. «Ya hay una oferta de cruceros para singles», indica Luisa, de Vives Tour, que indica que no cobran un suplemento a mayores, aunque quién sabe si no irá ya incluido en el precio cerrado que ofertan.

¿A DÓNDE VA EL SINGLE?

Si bien ese presupuesto del viaje al Caribe fue el que me abrió los ojos a esta nueva realidad, ambas agencias comentan que no es el destino más habitual entre los que viajan solos. «Tengo algún caso de un viaje a Costa Rica, o de una señora que se fue sola a Sudáfrica, aunque por el peligro del destino allí hizo prácticamente todo en coche privado con conductor que contrató desde aquí. Lo más común es España o Portugal, generalmente destinos más cercanos. Y luego algún crucero de singles», dice Luisa. Loli indica que también es frecuente que el viajero solitario visite ciudades europeas en viajes programados: «Así van en grupo a ver monumentos y hacen tours, hacen excursiones y están más entretenidos. En este tipo de circuitos, aunque vayas tú solo siempre conoces a alguien. Van personas de otras partes, comen juntos... comparten más». Por supuesto, queda la opción de los más aventureros que se planifican por su cuenta y van de albergue. Ellos sí que no tienen problema de suplementos, aunque se privan de las condiciones de un hotel.

Elena Calviño, que suele viajar con ella misma y ya ha protagonizado algún que otro reportaje de YES, se sabe al dedillo las ventajas y los inconvenientes de desplazarse sin acompañante por el mundo adelante. No le gustan los albergues, así que no le queda otra que abonar el sobrecoste individual. «Trato de ir a hoteles de cuatro estrellas, porque se nota mucho la diferencia de calidad cuando sales de Galicia. Es más caro, pero yo quiero mi habitación cerrada y mi baño», explica. Acostumbrada a tirar de cartera por culpa de la habitación doble, señala que los cruceros «son el doble de caros si vas sola», y asegura que por un viaje a Brasil pagó tres mil euros: «Es verdad que eran 20 días, pero es bastante». Sabe que a ella le sale mucho más caro viajar sin acompañante. «La diferencia entre una habitación individual y una doble es muy poca, varía entre los 10 y los 30 euros como mucho. Y no es lo mismo abonar una habitación de 50 euros entre dos que otra de 40 uno solo». «Esto sale muchísimo más caro. En los catálogos, en letra chiquitina ya te pone: ‘Precio para dos personas’. Es una ruina», apunta.

A estas alturas, Elena tiene sus trucos para intentar que el hachazo sea menos profundo. «Siempre viajo en temporada baja, entre octubre y noviembre. Los voy mirando con mucho tiempo, porque las mismas navieras y hoteles van cambiando los precios día a día, y hay que estar muy pendiente», revela la viajera, que no obstante es consciente de que no todo el mundo puede hacer las maletas de un día para otro. Otra de sus claves es mirar siempre en varias agencias, «porque hay una diferencia de precio muy grande aún siendo todo igual», y señala que «hay packs muy buenos cerrados con antelación». Al final, reconoce, «es estar todo el rato mirando, emplear mucho tiempo en ello. Y la experiencia, claro».

Visto lo visto, ¿compensa entonces viajar en solitario? Ella lo tiene claro: «No compensa económicamente, pero la experiencia sí. Además, siempre hablas con gente», responde. Al final, nunca se está solo de verdad.

1 Compara

Jamás te quedes con un presupuesto. «Hay mucha diferencia entre agencias, aunque todo sea igual», señala Elena Calviño, experta en viajar sola.

 2 Mira con tiempo

Hay paquetes cerrados con buenos precios, pero aprovecharlos implica mirar con antelación y dedicarle tiempo durante tus ratos libres.

3 En temporada baja

Es sin duda el primer mandamiento para el viajero solitario. Los mejores meses, indica Calviño, son octubre y noviembre. 

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