Con 18 años se intentó suicidar y con 21 ha recibido una nueva cara: la historia detrás de un trasplante histórico


Su nombre es Katie Stubblefield y se ha convertido en la receptora de trasplante de cara más joven en la historia. National Geographic ha seguido el proceso durante más de dos años


Katie Stubblefield se intentó suicidar con 18 años con una escopeta. Ella sobrevivió pero el disparo la dejó prácticamente ciega y le destrozó la cara por completo: se quedó sin nariz, sin mandíbula, sin boca y sin parte de la frente.

Tres años después la joven se ha convertido en  la receptora de trasplante de cara más joven en la historia de Estados Unidos. La revista National Geographic ha documentado todo el proceso a través de duras fotografías e, igualmente duros pero también esperanzadores, testimonios.

Katie estuvo en lista de espera más de un año, hasta que llegó una donante compatible. Se trataba de Adrea Schneider, una mujer de 31 años que había muerto recientemente. Su abuela decidió donar la cara de Adrea a Katie.

Durante todo el proceso los padres de Katie fueron su gran pilar. Aprendieron todo lo que pudieron sobre trasplantes, procedimientos médicos, medicamentos y numerosos tipos de terapia física. Sus vidas cambiaron por completo. Aprendieron a administrarle medicamentos a través de un tubo para llegar al estómago. Se convirtieron en guerreros para luchar por su hija.

View this post on Instagram

Photo by @maggiesteber. Robb and Alesia Stubblefield hold their 21-year-old daughter Katie in January 2018, eight months and 23 days after Katie received a face transplant at the Cleveland Clinic in Cleveland, Ohio. Katie shot her face off in a suicide attempt in 2014 at age 18 due to a number of issues that caused her desperate attempt. After numerous surgeries and long hours of psychotherapy to prepare her for eligibility for a face transplant, Katie and her family awaited a miracle: a donor face. One finally came and in May 2017 Katie received a new face in a 31-hour procedure. Throughout this process, her parents stood by her, learning everything they could about face transplants, medical procedures, medicines and numerous kinds of physical therapy. Their lives changed from being teachers to being ardent advocates for their child, accompanying her to daily visits with doctors and physical and speech therapists. They learned how to give her medications through a tube in leading to her stomach. In their most important role, they kept the spirits of Katie and themselves up through their faith in God and faith in Katie's team of surgeons. They became warriors for their daughter in roles that continue even until today. You can read about Katie’s story in the September issue of @natgeo magazine…Story of a Face. Please share the story and the following hotlines and donor websites: National Suicide Prevention Hotline: 800-273-8255. Register on this Organ Donor site: https://on.natgeo.com/2MigvIB Donors can save many lives as it did Katie’s. @viiphotoagency @ljohnphoto #organdonor #suicidehotline #clevelandclinic

A post shared by National Geographic (@natgeo) on

En esa imagen habían pasado ocho meses y 23 días desde que Katie recibiera el trasplante de cara. La operación se realizó en 2017 en la Cleveland Clinic (Ohio): los médicos tardaron más de 31 horas.

View this post on Instagram

There are some stories that defy telling. They are too complex, emotional, technical. They challenge our morality. They are unwieldy and deep. It is a unique breed of professional who can wrap their arms around such a story and tell it with intelligence and heart. This is both a thank you to @kurtmutchler, Senior Photo Editor for fighting for the tough frames and thank you my Photo Sister @maggiesteber, for sharing your relationship with the Stubblefield family. But also, a critical message to everyone who sees the story of Katie’s new Face—Please ACT— Sign your organ donor card, Listen to your loved ones who may have depression or trauma issues, Volunteer for the local Suicide Hotline, and finally—listen, truly listen to those living through the fragile times of life—our youth and our elders. Photo by @ljohnphoto

A post shared by National Geographic (@natgeo) on

Ahora National Geographic ha publicado la historia al completo: «Las imágenes de este artículo son duras. Pero si te pedimos que nos acompañes en el extraordinario viaje de una joven que se sometió a un trasplante facial, es porque revela algo profundo sobre nuestra humanidad. Nuestro rostro expresa quiénes somos, mostrando miles de emociones. Es nuestra puerta al mundo sensorial, lo que nos permite ver, oler, gustar, oír y sentir la brisa. ¿Somos nuestro rostro? Katie Stubblefield perdió el suyo a los 18 años. A los 21, los médicos le dieron uno nuevo. Esta historia habla de traumas, identidades, resiliencia, devoción y milagros médicos increíbles».

Valora este artículo

4 votos
Comentarios

Con 18 años se intentó suicidar y con 21 ha recibido una nueva cara: la historia detrás de un trasplante histórico