La jubilada que se quejó de sus vacaciones en Benidorm: «Nunca dije que los españoles deberían ir a otro hotel»

Freda Jackson asegura que sus palabras se han sacado de contexto y se queja de la reacción «repugnante» de muchos a su reclamación

Una británica reclama el dinero de sus vacaciones porque había «muchos españoles» en su hotel de Benidorm La mujer, de 81 años, había pagado 1.300 euros por su estancia de dos semanas en un hotel
A.L.M.

Había demasiados españoles en un hotel de Benidorm. Con esta queja Freda Jackson, una pensionista británica que estaba reclamando el reembolso de un viaje que no salió como esperaba, apareció en la mayoría de los medios de comunicación de Reino Unido y España. El revuelo ocasionado por sus declaraciones ha sido tal, que la jubilada de Blackburn ha concedido una nueva entrevista para matizar sus palabras.

«El hotel estaba lleno de turistas españoles y realmente nos pusieron de los nervios porque eran muy groseros. Una noche, un chico español casi me tira al suelo y se fue sin disculparse», afirmó en su primera entrevista Jackson. Tras este mensaje, la mujer fue acusada de racista y de intentar causar revuelo para obtener unas vacaciones gratis. Jackson, que se está recuperando de una operación de rodilla, asegura que sus comentarios se han sacado de contexto y considera que la reacción de muchos ha sido «repugnante». La octogenaria, en declaraciones al Mirror Online, ha querido aclarar la polémica. «Nunca dije que los españoles deberían ir a otro hotel, solo que el hotel no atendía a los ingleses».

Freda Jackson aclara que el motivo principal de su queja fue que el hotel no estaba ubicado donde le habían prometido en la agencia. Estaba en una zona de pendiente y sus problemas de movilidad no le permitían acceder a la parte nueva de Benidorm. Además, se encontraron con que les habían dado habitación en la planta decimocuarta del hotel, aunque, tras quejarse de ello, les cambiaron a la segunda planta del edificio. Fue por eso que se decidió a presentó la queja, que redactaron su nieta y su pareja,  solicitando el reembolso completo de los 1.260 euros que ella y una amiga pagaron por la estancia. «El viaje fue un desastre de principio a fin», explica, ya que incluso cambiaron la fecha de los vuelos a Alicante y no se lo notificaron a tiempo.

Comentarios hirientes

La queja de Freda Jackson se volvió viral y en redes sociales se publicaron una oleada de mensajes y hasta memes burlándose de la jubilada de Blacjburn.

 

 

En su defensa salió su nieta, Lyndsey Jackson, de 32 años, quien ha acusado a la gente de ser «intimidante» después de que miles de personas la criticaran por decir que su alojamiento estaba lleno de «groseros españoles». «Todo el mundo la estaba maltratando. Es una mujer de 81 años. No está bien y no es justo. Hay dos lados en cada historia y esto solo es intimidación», remarcó la joven. 

«No fueron las vacaciones que esperábamos, pero los comentarios de Freda fueron exagerados desproporcionadamente», asegura su compañera de viaje. «Freda es una mujer encantadora. Es inquietante y me molesta la forma en que la han tratado. La gente se ha estado riendo de ella», añade . 

Un portavoz de la agencia de viajes Thomas Cook confirmó a los medios británicos que debido a un error del sistema, la Sra. Jackson no fue informada de un cambio en sus vuelos hasta seis días antes de la partida. «Sentimos mucho las molestias que esto ocasionó y estamos investigando para asegurarnos de que no vuelva a suceder. Le hemos ofrecido a la Sra. Jackson y su acompañante de viaje un gesto de buena voluntad para tratar de arreglar las cosas, y esperamos que ella acepte», añade. Ese «gesto» se tradujo, primero, en ofrecerle unos 80 euros, que después se elevaron hasta alrededor de 630. 

Estimada señora Jackson

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Estimada señora Jackson: como director de la agencia Thomas Cook, me dirijo a usted para pedirle disculpas. Sé que el mes de mayo pasado contrató unas vacaciones en Benidorm con esta agencia que no fueron de su agrado. Sé también que para poder disfrutar de estas vacaciones, que consideraba de «ensueño», y que acabaron siendo una pesadilla, estuvo doce meses ahorrando. Nos consta, porque ha trascendido, tanto a la prensa británica como a la española, que el motivo principal de su queja es que había «demasiados españoles» por todas partes y que «la pusieron de los nervios con sus groserías».

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