¿Se acabó el polémico cambio de hora?

Bruselas estudiará esta semana acabar con los dos ajustes de horario de primavera y otoño tal y como piden la gran mayoría de los europeos

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Los europeos han enviado un mensaje claro a las instituciones del Viejo Continente. El cambio de hora que dos veces al año trastoca sus rutinas no es del agrado de la mayoría. Era vox populi. Adelantar o atrasar las agujas es un auténtico engorro del que poco provecho se saca. Y por eso muchos han pedido ponerle fin. Más del 80 % de los 4,6 millones de europeos que han participado en una consulta pública impulsada por la Comisión Europea opinan que el cambio de horario debe ser cosa del pasado. 

Y Bruselas les ha escuchado. Los mandamás de la Unión Europea se sentarán este jueves y este viernes para poner las cartas sobre la mesa y discutir el devenir de los horarios de sus coetáneos. No es definitivo, y por ahora, ya han advertido que la consulta no es vinculante, por lo que, aunque los resultados y la opinión de los participantes se tendrán en cuenta, los expertos serán los que dictaminen la decisión final. «Queríamos (llevar a cabo) una consulta pública para hacer un seguimiento de la resolución» de la Eurocámara del pasado febrero, aseguraba el portavoz del Ejecutivo comunitario durante una rueda de prensa, en la que ha asegurado que con esta resolución instarán a la CE a que «reevalúe las consecuencias para la salud» del cambio horario «con el objetivo de valorar su posible supresión».

Insisten mucho en que esta «consulta pública sin precedentes» y a escala masiva «no es un referendo», sino un simple elemento que tendrán en cuenta para la futura propuesta sobre el cambio de hora. 

¿Por qué tenemos este huso horario? El horario de verano está a punto empezar rodeado de preguntas. ¿Se ahorra realmente? ¿Por qué en Galicia anochece más tarde que en las comunidades mediterráneas?

Si la opinión de los ciudadanos europeos no les sirve como razón suficiente, los jefes del gobierno comunitario tienen otros datos a los que echar mano. Hasta ahora la principal razón que avalaba la sostenibilidad de este sistema era el dinero. Simplemente el ahorro. Pero decenas de estudios han demostrado que ni así tiene sentido mover las agujas del reloj. El ahorro potencial en conjunto del cambio del horario del invierno al verano se cifra, tan solo, en un 0,4 %. Dicen, eso sí, que los mayores beneficiados son los ciudadanos, ya que el menor gasto en iluminación les supone una reducción en la factura del 1 %, un porcentaje que en el caso del sector servicios se eleva al 3 %. Al otro lado se sitúa la industria, que a duras penas sale beneficiada del cambio. 

En España las cifras cambian. Según los cálculos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el potencial de ahorro en iluminación con el cambio de hora puede llegar a representar un 5 % del consumo eléctrico en iluminación, equivalente a unos 300 millones de euros. 

Los estudios que manejan en la UE también demuestran esta premisa. El efecto global de ahorro de energía que se deriva de la hora de verano es marginal, a pesar de haber sido una de las principales justificaciones para su adopción.

El bolsillo se beneficia, poco, del cambio de horario. Pero no compensa lo que sufre la salud de los ciudadanos. Según los últimos datos de la CE, la hora de verano genera efectos positivos vinculados al incremento de las actividades de ocio al aire libre. Sin embargo, esta cuestión no compensa los aspectos negativos. Porque los estudios cronobiológicos parecen indicar que el impacto del cambio de hora en los biorritmos humanos podría ser más importante de lo que se suponía. 

Así afecta el cambio de hora a nuestro cerebro

El cambio de horario tiene consecuencias en nuestro cuerpo. Nosotros lo notamos y los expertos lo atestiguan. La pérdida de una hora de sueño que experimentamos durante los primeros días de cambio de horario induce cansancio y estrés, lo que a su vez provoca un aumento del 5 % en el número de ataques al corazón. Pero hay más. Porque con la gente más cansada, hay más accidentes laborales y disminuye la concentración y la productividad en el trabajo.

Consejos para que el cambio de hora no te cueste

M. P.
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Aunque hay quien asegura no nota el adelanto en las agujas del reloj que coincide con la primavera, la mayoría arrastra durante varios días molestias

El cambio de hora ya está aquí y aunque hay quien asegura que no nota nada tras tener que modificar las agujas del reloj a finales de marzo, pero la gran mayoría arrastra molestias durante varios días tras esta modificación. La madrugada del sábado al domingo, a las 2 serán las 3, y aunque a algunos afortunados este cambio los pillará de vacaciones de Semana Santa, aquí dejamos varios consejos para que este adelanto en las agujas del reloj no te cueste. La idea es adaptar la jornada laboral y la vida en general a las horas de luz del día, con la intención de gastar menos en energía y electricidad. El cambio de hora comenzó a implantarse en el siglo XVIII en algunas partes del mundo, se generalizó de mano de la Primera Guerra Mundial y en Europa se instauró mediante una norma en 1981, aunque se volvió a comenzar a usar tras la crisis del petróleo de los años 70. Aunque muchos lleven casi toda la vida cambiando la hora en marzo (adelantarla) y en octubre (cuando toca atrasarla).

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