Más radares y menos velocidad en vías secundarias: la próxima receta de la DGT

Pere Navarro insiste en imitar las medidas tomadas en Francia, pero no pone fechas

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«La velocidad es el tema, y punto». Con su singular expresividad, el director general de Tráfico, Pere Navarro, ha querido zanjar cualquier otra interpretación que se quiera hacer sobre el aumento de víctimas mortales en carretera este verano, un total de 259 en toda España (9 en Asturias) lo que supone un 15 % más que hace un año. Y para combatir esta peligrosa tendencia tiene clara la receta: más radares y la reducción de la velocidad en las carreteras secundarias e interurbanas, un diagnóstico que no es nuevo, porque ya estaba asumido por los anteriores gestores de la Dirección General de Tráfico (DGT), pero para el que no se termina de poner ni remedio práctico ni fecha porque, entre otras cuestiones, se trata de una iniciativa con un alto coste económico que no estaba respaldada por los últimos Presupuestos del Estado y que no se puede garantizar para los siguientes por la inestabilidad política.

Con un proyecto serio detrás o sin él, el foco queda puesto sobre las carreteras que de modo genérico tienen una velocidad máxima limitada a 90 o 100 kilómetros por hora, donde se han registrado el 77 % de los muertos del verano, un porcentaje que se sostiene todo el año. El objetivo sería, sin dejar de insistir en otros aspectos como el alcohol, las drogas o los despistes al volante, reducir estos límites en diez kilómetros por hora, tal como ha hecho Francia este verano (ha bajado la velocidad de 90 a 80) imitando a los nórdicos y dejando atrás a otros países del entorno como Italia o Portugal, que están en 90, como buena parte de Europa, a excepción de Alemania, Irlanda, Austria, Polonia o Rumanía, que acompañan a España en el club de los 100.

 

A la DGT también le gustaría seguir la estela continental más allá de las señales de velocidad, y para ello propone aumentar el número de radares fijos y móviles en las carreteras. En España hay 905 cinemómetros (26 en Asturias), mientras que en Francia son 3.953 para 67 millones de habitantes y en el Reino Unido, 7.200 para 65 millones. «Ahí tenemos que poner nuestros esfuerzos», reflexionó Navarro obviando esta vez que los vecinos franceses llevan tres años empeorando sus cifras de mortalidad y que las islas británicas tuvieron en el 2017 los segundos peores resultados tras España, con un incremento de fallecidos del 3 %.

Navarro ha propuesto una tercera medida de carácter menos urgente, pero que podría ser tendencia en los nuevos diseños varios: aseguró que están considerando promover las carreteras con tres carriles, dos en un sentido y otro en el contrario «de tal manera que se elimine el riesgo de choque frontal», bien mediante una línea pintada de separación entre ambas con un enrejado o bien reduciendo la anchura de la vía. «Hay también un camino por recorrer a través del diseño», deslizó. Con un carácter más práctico e inminente, anunció la incorporación de 250 agentes en septiembre para vigilar las carreteras.

Al hilo de la actualidad, el director de la DGT defendió la profesionalidad de la empresa Alsa, implicada en el grave accidente de autobús ocurrido en Asturias; y garantizó que Tráfico había advertido «personalmente» al jugador del Barcelona Gerard Piqué que había perdido todos los puntos del carné, a pesar de lo cual siguió conduciendo hasta que lo paró la Guardia Urbana.

«¿Cuánto tiempo ganas circulando a 90 en vez de a 80 cuando vas a comprar el pan?»

«Estoy a favor al 100 % de la reducción de velocidad en las carreteras secundarias. ¿Cuánto tiempo ganas circulando a 90 en vez de 80 cuando vas a comprar el pan o a llevar a los niños al colegio?». La pregunta la lanza Jeanne Piccard, delegada de Stop Accidentes en Galicia y veterana activista contra la violencia en la carretera. Pone esos límites como ejemplo a conciencia, porque son los que se han aplicado con éxito en Francia desde el 1 de julio tras tres años de incrementos de la mortalidad. «Este verano ha sido dramático en España y por ir a 80 kilómetros por hora no te pierdes nada y tienes alguna posibilidad de sobrevivir», sostiene Piccard, quien recuerda que las pruebas de resistencia de los vehículos rondan los 60 kilómetros por hora porque a partir de esa velocidad las consecuencias son imprevisibles y casi siempre muy negativas.

El director de la DGT asegura no encontrar argumentos en contra de la reducción, «pero en este país cada vez que tocas la velocidad salen resistencias extrañas», ironizó ayer Navarro, quien ya cuenta con el apoyo explícito de las asociaciones de víctimas y de colectivos vinculados al transporte en bicicleta. En contra también se han pronunciado asociaciones como Automovilistas Europeos Asociados o la Plataforma Motera para la Seguridad Vial, que, consultadas por Europa Press, se han empeñado en desvincular el «catastrófico» balance de este verano de la velocidad, y ponen el acento en las acciones de adelantamiento o en la necesidad de reactivar a través de una reforma el efecto que generó en su día el carné por puntos.

Gasto en señalización

Otros colectivos como la Federación Española para la Seguridad Vial o el RACE tampoco se han mostrado entusiasmados con el anuncio de la DGT y sugieren estudios que avalen unas medidas que supondrían cambiar la señalización en 150.000 kilómetros de carreteras secundarias. Sin embargo, sí proponen otras cuestiones, como incentivar la utilización de los viales de alta capacidad para descargar las carreteras convencionales, mejorar el estado de estas o reducir el IVA de los accesorios y del mantenimiento de seguridad de los automóviles (al 21 %).

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