Proponen que España tenga el huso horario de Portugal en invierno

La Comisión Nacional para la Racionalización de Horarios Españoles cree que la vida debería adaptarse al ritmo solar de Greenwich

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redacción / la voz

El debate sobre el cambio horario ha sacado a la palestra una reivindicación de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (Arhoe). Aseguran que España debería tener el huso horario del meridiano de Greenwich, lo que supondría quedarse con el horario de Portugal en invierno, es decir, que el día más corto del año anochecería a las cinco de la tarde.

«Llevamos quince años solicitando un cambio de huso horario -asegura Ángel Largo, coordinador de este colectivo-, porque estamos mucho más adelantados que el que nos corresponde, en el meridiano de Greenwich. Científicos, astrónomos y expertos en la salud confirman que los husos solares son los que más influyen en la salud y la vida de las personas». Ante la posibilidad de que nos quedemos definitivamente con el horario de verano, como proponen otros colectivos, el portavoz de Arhoe recuerda que «si Galicia tuviera el horario de verano en invierno, a las diez de la mañana sería todavía de noche, y no tendría mucho sentido para comenzar la actividad laboral y educativa». Para este colectivo, se trata de una cuestión de ritmo biológico. «Nuestros abuelos se adaptaban a la luz para hacer su actividad diaria. El cuerpo depende del sol y la salida es la que marca la actividad del día a día».

Con esta propuesta el anochecer en invierno se adelantaría considerablemente Por eso consideran que «lo que tendríamos que hacer es adaptarnos a las horas solares. Que en junio los niños se vayan a cama de día no tiene sentido. Es estupendo cenar a las diez y que sea de día, pero si es de noche puedes salir igual a cenar y a tomar una cerveza». Afirman también que «los negocios deberían empezar un poco antes la actividad, y con eso lograríamos, a lo mejor, que se salga antes del trabajo y se puedan hacer más cosas en familia. A lo mejor nos tenemos que ir a la cama un poco antes». 

¿Realmente afecta el cambio?

Una de las razones por las que Europa quiere eliminar el cambio horario son los supuestos trastornos que causa en la salud y la vida de la población. Para la neurocientífica gallega Susana Martínez-Conde, «desde una perspectiva neurofisiológica, existen múltiples estudios que vinculan el cambio de hora primaveral a un incremento en la incidencia de accidentes de tráfico, se supone que debido a la disrupción de los ritmos circadianos, así como a la falta de sueño consecuente. También se han encontrado conexiones negativas entre los cambios de hora y el rendimiento académico de jóvenes en edad escolar, presumiblemente, asimismo, debido al impacto en los ritmos circadianos».

Por todo esto, la experta ve pocos inconvenientes para suprimir el cambio de hora. «La principal excepción será el habituarse a tener un horario permanente, pero este cambio tendrá lugar una única vez. También puedo decir, a título personal, que en EE. UU., donde resido desde hace mucho tiempo, el cambio de hora existe en todos los estados, con la excepción de Arizona y Hawái. Antes de mudarme a Nueva York, en 2014, viví en Fénix, Arizona, durante 10 años, sin cambio de horario, y recomiendo sin dudarlo la experiencia de no tener que preocuparse por adelantar o atrasar los relojes según la época del año, o cometer los errores consiguientes».

La otra cara de la moneda

José María Martín Olalla, físico y experto en el tema, considera que el cambio horario, sin embargo, «tiene una cierta racionalidad y se hace para favorecer de forma natural el acompasar del despertar con el amanecer».

Aunque el momento en que la hora se atrasa o se adelanta pueda suponer una pequeña situación de estrés para el cuerpo humano, el experto considera que el horario de inverno en verano, o viceversa, obligarían a adaptar otras cosas, «y lo que simplificamos por una parte se complicaría por otra». Si suprimimos el cambio horario, explica, se producirían desfases horarios que nos obligarían a cambiar también nuestra actividad. «En los colegios, por ejemplo, los niños entran a las 9.30 porque sabemos que a esa hora es de día todo el año. Si mantenemos el horario de verano tal vez habría que adaptar los horarios», afirma.

Con la propuesta que quiere llevar adelante la UE, se eliminaría el cambio horario y cada país podría elegir entre el horario de verano y el de invierno. «Cualquiera de las dos opciones es mala -añade-, la hora de verano no funciona en invierno y la de invierno no funciona en verano. Las dos van a requerir algún tipo de ajuste por parte de la población y no es fácil de prever cuál será ese ajuste, e incluso puede ocurrir que se elija uno de los dos para probar y la gente se dé cuenta de que estaba mejor antes».

El desfase horario obligaría a hacer cambios que ahora no nos planteamos. «Una cosa es que cuando llegue al trabajo esté amaneciendo y otra que me despierte de noche, me vista de noche, desayune de noche y cuando llegue al trabajo todavía quede una hora para que amanezca. Eso te puede matar fisiológicamente porque el cuerpo se activa con la luz solar, con el amanecer».

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