Activistas ecologistas salieron este sábado a las calles en todo el mundo para reclamar a los gobiernos el fin de las energías fósiles y que actúen urgentemente contra el cambio climático. De Melbourne a Bangkok, donde se celebra una reunión para preparar la COP24, las manifestaciones empezaron en Asia y Oceanía, siguieron en Europa y continuarán en América.

En total, cerca de 1.000 manifestacionesy eventos fueron organizados en más de 100 países, como parte de Rise for climate (Únete por el clima).

En Europa, las concentraciones se desarrollaron especialmente en París y Bruselas, y continuarán en Estados Unidos, con San Francisco como broche de oro. En Francia, unas 115.000 personas participaron en los actos, según los organizadores. En París desfilaron unas 50.000 personas, según esas fuentes, aunque la policía redujo la cifra a unos 18.000.

«Voy a ser padre [de un niño] en diciembre, quiero que tenga un planeta habitable, que tenga un lugar donde vivir, que pueda tener nietos», explicó Maxime Lelong, el iniciador de esta marcha en Francia.

Por una sociedad sin carbono

Además de París, las marchas tuvieron lugar en otras ciudades de Francia, principalmente en Marsella (sur), donde desfilaron 2.500 personas, según los organizadores, y 700 según la policía.

Además, 700 científicos franceses lanzaron este sábado un llamamiento, publicado por el diario Libération, a los dirigentes políticos para que pasen «del encantamiento a los actos para dirigirse al fin hacia una sociedad sin carbono».

En Bruselas, una concentración organizada ante el Parlamento Europeo reunió a unas mil personas según los organizadores (Greenpeace y la Coalition Climat, colectivo de asociaciones y de oenegés de la sociedad civil belga).

«La idea era llamar la atención de los representantes y los gobiernos desde la capital europea. Hay muchos 'lobbys' aquí y nos damos cuenta de que las oenegés no tienen peso ante ellos», declaró a la AFP Kim Le Quang, un profesor participante en la concentración.

En Asia, fue en la capital filipina, Manila, donde tuvieron lugar las manifestaciones más importantes, con 800 participantes. Uno de ellos, disfrazado de dinosaurio, llevaba una pancarta donde se podía leer «Go Fossil-free» («Acabemos con las energías fósiles»). El archipiélago filipino depende en gran parte de las centrales de carbón.

Está previsto que esta acción planetaria culmine con una gran manifestación en San Francisco, donde se celebrará a partir del 12 de septiembre la Cumbre Mundial de Acción Climática, organizada por el gobernador de California como respuesta a la política antiecologista del presidente Donald Trump.

En Bangkok, unos 200 manifestantes se congregaron delante de la sede regional de la ONU, donde tiene lugar hasta el domingo una reunión de preparación para la próxima cumbre del clima, la COP24, prevista en Polonia dentro de tres meses.

Estados Unidos, gran parte del problema

Algunos de los participantes criticaron la decisión de Donald Trump de retirar la contribución de Estados Unidos de los pactos mundiales sobre el clima.

«Condenamos al presidente Trump que se retiró de los acuerdos de París», denunció desde Bangkok Lidy Nacpil, representante de Asian People's movement in Debt and Developpement, un movimiento asiático que reclama más implicación de los países ricos, especialmente de Washington.

«Estados Unidos es una gran parte del problema del cambio climático, entonces tiene que formar parte de la solución», reclamó.

Un negociador criticó que «Estados Unidos ya no juega, pero sigue imponiendo las reglas», dijo en alusión a una delegación estadounidense que participó para «envenenar» los debates.

Otros manifestantes denunciaron el funcionamiento de centrales de carbón, todavía muy utilizadas en Tailandia, a pesar de que Bangkok alcanzó a principios de año niveles de contaminación muy altos, semejantes a los de Nueva Delhi y Pekín.

Los manifestantes denuncian de manera general la lentitud con la que se están llevando a cabo las negociaciones en Bangkok para poner en marcha el pacto de 2015.

En Australia, los organizadores trajeron al puerto de Sídney, frente a su emblemática ópera, un barco con la pancarta «Rise for climate».

Cientos de manifestantes se reunieron delante de las oficinas del primer ministro, Scott Morrison, instándolo a «sacar el carbón de la política».

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Activistas del todo el mundo se echan a la calle ante la urgencia del cambio climático