Siempre me dijo que un gallego en la emigración no puede dejar tirado a otro gallego y doy testimonio de que no fue solo conmigo con quien demostró su bonhomía y su galleguidad
El hombre, de 56 años, llevaba más de una década impartiendo clases de francés en el instituto Xograr Afonso Gómez. Además de la docencia, el periodismo deportivo era otra de sus grandes pasiones