Fallece Jango Edwards, el cómico desvergonzado que se reía de su muerte

redacción LA VOZ

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Afincado en Barcelona y creador de la corriente «nouveau clown» sufría un cáncer terminal desde el pasado mes de septiembre

05 ago 2023 . Actualizado a las 21:05 h.

Jango Edwards, el payaso y cómico norteamericano afincado en Barcelona, ha fallecido este viernes a los 73 años. Así lo ha comunicado el alcalde de la ciudad Ciudad Condal Jaume Collboni. Nacido en 1950 en Detroit (Estados Unidos) como Stanley Ted Edwards, Jango Edward se estableció en Europa a principios de los años 70, y residió en Reino Unido, Francia, Holanda y España, entre otros países, donde decidió instalarse en los últimos años.

En un mensaje en su cuenta de Twitter (X), Collboni señala que la pasada noche «nos ha dejado Jango Edwards, un maestro de los payasos y un barcelonés de corazón». «Estoy seguro de que continuará iluminando la vida de las almas que le acompañan. Descanse en paz», continúa el alcalde de Barcelona en su mensaje.

 El payaso y cómico, creador de la corriente «nouveau clown», un movimiento seguido actualmente por unos 5.000 payasos en todo el mundo, anunció el pasado mes de septiembre que sufría un cáncer terminal. «Este es mi último año en la vida, me estoy muriendo. Tengo cáncer, por eso tengo la mano y la cabeza así», afirmó el actor en declaraciones a TV3, «pero no me importa porque la muerte es inevitable».

Retirado desde el 2017, decidió regresar en el año 2020 con una serie de espectáculos en el Teatre de la Gleva de Barcelona. En ellos condensó su filosofía artística y vital, eternamente bromista, como si fuera una despedida.

Considerado uno de los máximos referentes dentro de su disciplina artística, Edwards creó escuela y es considerado un maestro por grandes cómicos como Leo Bassi, Johnny Melville, Andreu Buenafuente y Guillem Albà.

Nacido en Detroit (Estados Unidos) el 15 de abril de 1950, Edwards empezó trabajando en una próspera empresa de paisajismo, en la que se ganaba bien la vida, pero enseguida se dio cuenta de que aquello no era lo suyo. Eran los años sesenta y empezó a buscar su camino en terrenos variados, como las teorías que defendían el amor libre, la filosofía, la política y la religión, pero finalmente fue el libro «El cuarto camino», de Georges Gurdjieff, el que le abrió la mente y le permitió dirigirse hacia el mundo del clown, según contó él mismo en varias entrevistas.

A principios de los 70 aterrizó en Europa e inició su carrera en Inglaterra, en la London Mime Company, antes de crear su propia compañía, la Dog Breath Theatre Group, que más tarde pasó a llamarse Friends Roadshow.

Con la Friends Roadshow, cofundada junto a la payasa Nola Rae, participó en la organización del Festival of Fools en Amsterdam, un evento histórico que marco un antes y un después en el clown y en el que participaron grandes payasos, como Johnny Melville o Tortell Poltrona.

Instalado en Holanda, llegó con su compañía en 1977 al Salón Diana de Barcelona, una ciudad que visitó muchas veces durante el siglo XX y que acabó siendo su hogar en el siglo XXI. En los años 80 y 90 creó espectáculos rompedores que le consagraron, como «Garbage» y «Holey Moley», este último grabado y emitido por la televisión nacional de Francia, país en el que también residió durante largas temporadas.

Trabajó también mucho en Australia, Estados Unidos y Colombia, y en 1992 actuó en los Juegos Olímpicos de Barcelona, junto a Johnny Melville, Leo Bassi y Ángel Pavlovsky. Siguió creando espectáculos como «Klones» (1994), «Mum» (1996) o «Tony Balony» (1999), y a principios de la primera década del nuevo siglo se instaló en Barcelona, donde en 2004 dirigió un espectáculo de gran formato en el Fórum Universal de la Culturas.

Antes de empezar a bajar el ritmo, dirigió a Slava Polunin, Nina Hagen, Les Nuls, Vanessa Redgrave y Grace Jones, y tuvo entre su público a Catherine Deneuve, Pierre Richard, Bono de U2, los Rolling Stones, Francis Ford Coppola y Federico Fellini.

Hizo giras por Europa, América y Oceanía, presentando sus espectáculos dentro de iniciativas colectivas, como el circo Roncalli, con el que actuó en 2000, o en solitario, como «WFUN-RADIO 121», en 2001. Después se instaló como artista residente del teatro Almazen, en el barcelonés barrio del Raval, e hizo frecuentes visitas al Teatro Alfil de Madrid.

En su última etapa en Barcelona creó, junto a Johnny Melville, el Nouveau Clown Institute (NCI), en el que impartieron master class Leo Bassi, Pepa Plana, Nola Rae y Moshe Cohen, entre muchos otros.

Esta escuela de payasos fue la impulsora del festival «Jango Edwards: the man, the myth, the legend» en el teatro La Gleva en 2020, en el que el artista norteamericano estuvo acompañado sobre el escenario por Tortell Poltrona, Mario Gas o Andreu Buenafuente, entre otros.

En septiembre del 2022 anunció públicamente que sufría un cáncer incurable y concedió muchas entrevistas en las que no dudó de reírse de su propia muerte.  En la que mantuvo con EFE intentó comerse el micro, fumó por las fosas nasales, hizo bromas sobre sus partes íntimas y sobre las de los presentes y demostró ser un payaso gamberro a tiempo completo.

«Tengo 72 años y me estoy muriendo, pero por dentro soy un niño de seis años, excepto por mi pene», siguió bromeando, antes de resaltar, ya más en serio, «he sido libre y no he desperdiciado ni un día de mi vida», y de animar a todos a recuperar el payaso que llevamos dentro y ser libres.

Estuvo trabajando hasta el último momento y hace un par de semanas terminó su libro «The Clown Bible», con la ayuda de muchos amigos, en el que repasa su trayectoria y el movimiento del «nouveau clown». Jango Edwards estaba unido sentimentalmente a la actriz y 'clown' catalana Cristi Garbo, a la que conoció en 1997.