El acoso de Maduro a la oposición venezolana desata una crisis internacional

Pedro García Otero CARACAS / CORRESPONSAL

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Manifestantes venezolanos, el lunes en en Argentina.
Manifestantes venezolanos, el lunes en en Argentina. Agustin Marcarian | REUTERS

Tacha al partido de Corina Machado de «organización terrorista»

28 mar 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

El veto a la candidatura de Corina Yoris por parte del Consejo Nacional Electoral venezolano —afín a Nicolás Maduro— está teniendo efectos en las relaciones diplomáticas del régimen chavista. Al alejamiento de aliados clave, como Colombia y Brasil, se suma el de la Unión Europea y el de un histórico de la izquierda latinoamericana: el expresidente uruguayo Pepe Mujica. «El que venga a opinar y a inmiscuirse en los asuntos internos de Venezuela recibirá su tablazo [golpe]. Ya sea la Unión Europea, la derecha o la izquierda cobarde. Vamos a hacer respetar la soberanía del pueblo», señaló Maduro en un programa televisivo estatal.

El martes —el día después de que terminase el plazo de presentación de candidaturas— fue muy ajetreado para el Ministerio de Exteriores venezolano. Respondió a sendos comunicados de los Gobiernos de Lula Da Silva y Gustavo Petro en los mismos términos, calificándolos de «injerencistas» y de «estar manejados por el Departamento de Estado de EE.UU.».

Más dura incluso fue la respuesta en redes del ministro de Exteriores venezolano, Yván Gil, a la UE: «Venezuela tomará decisiones importantes respecto a su relación con Unión Europea, y no permitirá que el desprestigiado bloque siga intentando recurrir a sus fracasadas acciones neocoloniales en contra de un país soberano».

El lunes, Peter Stano, portavoz de exteriores del bloque, había manifestado su preocupación por la imputación de seis activistas de Vente Venezuela, el partido de la inhabilitada líder opositora María Corina Machado, que se asilaron el martes en la Embajada argentina en Caracas. Poco después, las autoridades cortaron el servicio eléctrico del edificio, lo que ocasionó una queja del Ministerio de Exteriores bonaerense, que pidió respeto a la Convención de Viena.

Cuando todas las encuestas dan un apoyo superior al 70 % a Machado o a quien ella designe como sustituto, Maduro parece dispuesto, como mínimo, a ilegalizar su partido. En el mismo discurso del martes por la noche, el dirigente calificó a Vente de «organización terrorista» y el fiscal del régimen, Tarek William Saab, ofreció contundencia contra «quienes intenten alterar la democracia venezolana».

A Maduro lo golpea su creciente alejamiento de unas elecciones mínimamente democráticas, esperanza de la comunidad internacional tras los Acuerdos de Barbados de octubre.

Mientras Petro respondía en sus redes al mandatario venezolano que «no hay izquierda cobarde, hay la probabilidad de, a través de profundizar la democracia, cambiar el mundo», su antecesor, Iván Duque, denunciaba la posibilidad de un atentado contra Machado y que intentarán encarcelarla. Al mismo tiempo, Mujica, símbolo de la izquierda latinoamericana, señalaba que «el régimen porfiado de Venezuela no respeta las leyes elementales de la democracia».