Imagen de la guía del Ministerio de Medio Ambiente sobre el turismo de observación y naturaleza, de J. Talegón

¿Cómo se debe ver un oso?

El Ministerio de Medio Ambiente publica una guía con consejo básicos para realizar turismo de observación. Este decálogo recoge los imprescindibles


Redacción

Una investigación de la Universidad de Oviedo alertaba recientemente de que el ecoturismo relacionado con la observación de los osos puede afectar a su comportamiento, su fisiología y su ecología, al generarles estrés. La enseñanza que extraía es que este tipo de actividades deben analizar una a una, vinculada a cada especie y población antes de aprobar una normativa que regule la actividad. Solo unos días después de la publicación de que este nuevo trabajo relacione el ecoturismo con el estrés en animales protegidos, el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente edita un manual de Buenas prácticas para la observación del oso, lobo y lince en España. Esta obra, accesible en la página web de la institución, reúne un puñado de buenos consejos basados en la experiencia, en la gestión y en los conocimientos científicos. Reconoce las bondades del turismo de avistamiento y de naturaleza ya que permite dar a conocer la biodiversidad, desarrolla territorios y ayuda en la conservación. Pero también precisa que hay que organizarlo sin amenazar la superviviencia de los animales y con el menor impacto posible. ¿Cómo? Estos son los consejos básicos.

 El turismo de avistamiento como cultura. El turismo de observación no garantiza que se puedan llegar a ver ejemplares de osos, lobos o linces en plena naturaleza. Por esa razón, el primer consejo es llegar al punto de partida con la mente abierta. El objetivo debe ser sumergirse en el entorno, disfrutar de los paisajes, aprender a interpretar los rastros de los animales, conocer las formas tradicionales agrícolas,probar la gastronomía local o charlar con los vecinos.

Recurrir a profesionales. El viajero que quiera conocer el comportamiento de los animales en su entorno natural debe conocer la normativa legal, tanto la protección del territorio como la referida a la gestión de las especies. Tiene que saber qué está permitido y qué prohibido. Además, requiere unos conocimientos mínimos para disfrutar sin perturbar a los animales o molestar a otros turistas que realizan otro tipo de actividades. Para cumplir con todos estos requisitos aconseja contratar empresas o guías. La tutela de estos profesionales también ayudará a exprimir más la experiencia. Al mismo tiempo, recomienda pedir consejo y atender a las indicaciones de los trabajadores del medio natural con los que se pueda coincidir. Con respecto a las empresas, deben tener a disposición de los clientes la documentación legal necesaria, no generar falsas expectativas y cerrar grupos no demasiado numerosos que pueda perturbar la observación o los recorridos.

Utilizar preferentemente lugares de observación ya preparados. Los expertos del ministerio reconocen que es básico elegir atalayas que permitan una buena observación sin interferir con la especie. Así que la mejor opción es aprovechar lugares ya preparados o señalizados, como por ejemplo núcleos rurales, miradores... Done no existan, hay que seguir el consejo de los profesionales. La distancia adecuada es siempre la que permite ver mientras se pasa desapercibido, así que se puede recurrir a telescopios o herramientas similares para conseguir las mejores condiciones. Esos puntos de observación deben estar en laderas opuestas o en terrenos elevados con vistas panorámicas pero nunca en lugares de paso de los osos, los linces o los lobos. También se debe tener en cuenta otras especies, sus nidos, cantaderos zonas de reposo o áreas en las que se alimentan. Acercarse demasiado podría generar, incluso, infracciones.  

Evitar avistamientos nocturnos y las propiedades privadas. Para elegir el lugar de avistamiento hay que tener en cuenta el calendario de caza, el manejo del ganado y las actividades complementarias. Los expertos del ministerio advierten de dos aspectos básicos: no acceder a propiedades privadas sin autorización (es necesario conocer la propiedad de los terrenos) y evitar las observaciones nocturnas, las horas adecuadas son desde una hora antes del amanecer hasta una hora después del ocaso.

Aprender a comportarse. Este epígrafe incluye básicamente aspectos básicos dictados por el sentido común. Habla de «comportarse educadamente y de modo cordial con otras personas», actuar de modo discreto y sin ruidos estridentes, trantando de integrarse en el medio; no preparar el punto de observación arrancando ramas o pisoteando plantas, no «alertar a los animales de modo premeditado para conseguir mejores planos en fotografía» o no tratar de seguir a los animales.

Nunca utilizar técnicas de atracción. Dentro de esa norma básica que debe inspirar cualquier salida y que implica no interferir en el hábitar de los animales, los expertos indican que nunca se deben utilizar técnicas para atraer a los animales que se pretende avistar. Eso supone no cebarles, no simular aullidos, no poner grabaciones o utilizar reclamos. Tampoco se puede utilizar focos o cualquier dispositivo de iluminación para las observaciones nocturna. El uso de todas estás técnicas está expresamente prohibido por una normativa.

Los turistas, los profesionales y los cazadores. Los grupos organizados de observación o los viajeros independientes pueden encontrarse con diferentes profesionales en su camino y también con aficionados a otros deportes. El turista debe tener especial cuidado para no molestar al ganado, dañar cultivos o entrar en fincas privadas para recoger, por ejemplo fruta. Lo lógico es utilizar las entradas habilitadas por los trabajadores y dejar las puertas siempre como se encontraron a la llegada. Se puede colaborar con ganaderos y agricultores notificándoles la existencia de vallados rotos o de animales heridos. Del contacto y las conversaciones con ellos, asegura la guía, se podrá enriquecer la experiencia. Tampoco es extraño coincidir con cazadores. Esto puede implicar riesgos. Lo primero es informarse del calendario autorizado para la caza y las modalidades. Lo aconsejable es contratar la ruta con empresas que estén coordinadas con las sociedades de cazadores. Si se utilizan en las mismas fechas las pistas, entonces es aconsejable hacerse visible con ropa llamativa, gorras y chalecos de colores. Sus perros son un buen indicador de que hay alguna cuadrilla cerca. 

 ¿Qué hacer si se produce un encuentro fortuito? La prioridad es evitar ese encuentro fortuito, adoptando todas las medidas necesarias. Los osos, por ejemplo, reconoce la guía, suelen huir de los hombres pero en algunos casos, si se sienten amenazados, porque están heridos, comiendo o con crías, pueden reaccionar de forma imprevisible y provocar una situación más delicada. Si esto sucede es importante no hacer aspavientos, no moverse de forma brusca y no bloquear sus posibles caminos de huida. En caso de que ejemplares adultos estén con sus oseznos, el turista nunca deberá interponerse entre ellos porque pueden interpretarlo como una amenaza. Del lobo, la publicación destaca su carácter «discreto y huidizo», que evitar contacto con las personas y del lince señala que se pueden mostrar amenazantes cuando está defiendo su alimento o su posición. En todos los casos el mejor consejo es dejar expeditas sus vías de escape y avisar, posteriormente, a las autoridades.  

Perros agresivos, incendios y cadáveres. Las actividades en plena naturaleza pueden provocar multitud de situaciones diferentes para las que el viajero debe de estar preparado. No es extraño, por ejemplo, encontrarse con perros que pueden mantener actitudes agresivas. Lo mejor en este caso es apartarse con tranquilidad y resguardarse en un punto seguro. Si se producen agresiones, entonces sí que es conveniente contactar con los agentes del Seprona de la Guardia Civil o con los agentes del medio natural. Del mismo modo, si se hallan cadáveres de animales muertos no se debe tocar ni modificar nada y, de inmediato, se notifica al Seprona. Hay que estar atentos a los incendios, conocer las rutas de escape y notifica posibles focos. 

Fotos o grabaciones. En este caso se limita a decir que tomar fotografías o realizar grabaciones debe realizarse de acuerdo con un comportamiento ético y aprovechar códigos previos de buenas prácticas que pueden orientar a los autores. Si se trata de algo más profesional, entonces es necesario tramitar los permisos. En caso de acceder a fincas privadas, también se tiene que contar con la autorización del propietario.

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