Francisco Flores, en su conferencia en IMEX-Asturias

Los expertos animan a las pymes asturianas a sacudirse el temor al «Brexit» y a Trump

La primera edición en Asturias de la Feria del Negocio Internacional IMEX concluye con más de 450 entrevistas directas de empresarios asturianos con potenciales clientes del exterior


Gijón

Todo lo que sabemos de los efectos económicos Brexit son todavía «meras especulaciones» -y así seguirá siendo «al menos durante al menos cinco o seis años»-, y todo lo que sabemos sobre el cierre de mercados y las barreras proteccionistas con las que amenaza Donald Trump es que «los hechos las están desmintiendo». Con esos dos argumentos de fondo debería bastar, al menos de momento, para que las empresas asturianas se sacudieran el miedo a lanzarse a buscar negocio en dos de los mayores mercados mundiales.

Los mensajes tranquilizadores los transmitieron ayer, en la segunda y última jornada de la Feria del Negocio Internacional IMEX-Asturias 2017, dos de los expertos invitados al certamen por el que pasaron más de 500 empresas asturianas: de un lado, Rubén García-Quismondo, socio director de Quabbala Abogados y Economistas, y de otro Francisco Flores, director de Actividades Institucionales y Comunicación de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en España. Son ánimos no vienen mal para dos mercados a los que Asturias exportó en 2017 por valor de 13,9 millones de euros (Reino Unido) y 9,6 millones (Estados Unidos), y con un saldo de importaciones en el mismo período de 3,6 millones y 36,6 millones de euros, respectivamente, según las estadísticas de comercio exterior de las Cámaras de Comercio y la Agencia Tributaria. 

La primera edición asturiana del encuentro, organizado por la revista Moneda Única con apoyo de Liberbank, el ayuntamiento de Gijón y Gijón Impulsa, ha puesto en contacto a pymes asturanas con todos los agentes del negocio internacional. Además de las mesas redondas y conferencias de expertos, los dos días de IMEX han propiciado 450 entrevistas entre empresarios asturianos y posibles clientes, con la atención puesta preferentemente en países como los Emiratos Árabes Unidos, Chile, Estados Unidos, México y Perú. Unos resultados que, para José Terreros, director de IMEX-Impulso Exterior, garantizan que se repetirá en Gijón «el próximo año»

Menos inmigrantes, más cualificados

El primero de ellos, buen conocedor de los mecanismos de la economía británica desde la oficina de su empresa londinense en la que asesora a inversores y empresarios, prefirió insistir en la realidad de un mercado «maduro y muy competitivo»; una economía que, a pesar de las restricciones al flujo migratorio que van en el ADN del Brexit, «va a seguir recibiendo a gente que tenga que aportar esfuerzo, talento y muchísimas horas de trabajo». García-Quismondo recordó que el Reino Unido recibe anualmente 300.000 inmigrantes de la UE, y precisó que el objetivo de las autoridades «no es acabar con la inmigración, sino aceptar solo aquella que tenga la mejor cualificación y que aporte impuestos».

En todo caso, eso no sucederá mañana. El abogado y economista recordó que quedan por delante años de negociaciones antes de que se activen por completo las consecuencias de un proceso que, en todo caso, «no es un ejemplo de buen hacer ni de buena planificación de las cosas», empezando por la propia victoria del Brexit. Después de que la salida se haga efectiva y de la negociación de un nuevo tratado comercial con la UE, y previsiblemente de medidas como una reforma tributaria que incrementará los incentivos a empresas e inversores extranjeros, se generará una situación de «incertidumbre» que ya puede estar haciendo mella.

De ahí su insistencia en las certezas de «una economía que lucha por el taliento que ya tiene y el que quiere captar de fuera», la primera de Europa y la sexta en el mundo a la hora de facilitar los negocios con un abanico de fortalezas que van desde los bajos tipos impositivos, la apuesta por la flexibilidad de la legislación laboral («con un máximo de indemnización de seis meses y 15 días por año»), una práctica de la libertad de mercado reforzada por un sistema judicial «siempre de notable a sobresaliente» en su rigor y transparencia. Medidas que, junto a la «decidida apuesta por el I+D» y la formación que suministran universidades excepcionales, cuatro de ellas entre las mejores del mundo. Por cierto, que uno de los cambios que se dejarán notar para los europeos que aspiren a formarse en ellas será el de una sensible subida de tasas para ayudar a su financiación, según anticipa Rubén García-Quismondo.

Todo ello configura «un sistema que genera mucha presión y competitividad y en el que hay que pelear mucho para destacar, o simplemente para estar», pero en el que sigue interesando estar a España. Un país cuya inversión «ha sido siempre aceptada sin problemas» en el Reino Unido y con el que los británicos «siempre han mantenido un compromiso muy alto», de resultas de lo cual el stock acumulado de inversiones españolas en las islas alcanza los 62.000 millones de euros, «uno de los mayores que tenemos con el exterior». En dirección contraria, la inversión fluye hasta los 795.000 millones: una inversión «muy fuerte» que García-Quismondo asegura que «no tiene por qué cambiar sustancialmente» tras el Brexit.

Promesas frente a hechos

La misma defensa de los hechos presidió el discurso del responsable de Comunicación de la Cámara de Comercio estadounidense en España. Francisco Flores sostuvo que, frente a las promesas electorales del nuevo presidente de los Estados Unidos acerca de «la barrera arancelaria, las restricciones al comercio y el fin del Tratado de Libre Comercio entre la UE y los Estados Unidos» hay que «ir a los hechos». «Una cosa es lo que ha dicho en campaña, y otra la respuesta del Congreso y el Senado, que le han ido rechazando todas las leyes que proponía por vía de decreto», ha recordado Flores, que asegura que «no habrá economías endemoniadas ante Estados Unidos como algunos parecen temer», ha asegurado.

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