El vertido de aguas sucias en Peñarrubia busca solución urgente

Elena G. Bandera
E. G. Bandera GIJÓN

GIJÓN

Playa de Peñarrubia
Playa de Peñarrubia

A la espera de un nuevo estudio de impacto ambiental, la principal propuesta pasa por instalar de nuevo equipos desmontados en noviembre en la Plantona

31 may 2016 . Actualizado a las 11:56 h.

23,7 millones de botellas de medio litro. Esa es la cantidad de aguas sucias que salen cada día por el emisario subterráneo de Peñarrubia para perderse en el mar. O lo que es lo mismo, 15 millones de metros cúbicos al año. Gijón tiene un problema muy serio con el saneamiento de la zona este del concejo. Una asignatura pendiente desde 1991, cuando se firmaba un plan integral de saneamiento para todo el concejo que sigue sin resolverse. El último varapalo de esta larga historia de estudios, polémicas y batallas judiciales fue precisamente la sentencia del Tribunal Supremo que, desde el pasado febrero, impide la puesta en funcionamiento de la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de la zona este.

Las obras de esta instalación, que costaron 36 millones de euros procedentes de las arcas del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, están prácticamente terminadas después de iniciarse en 2012. En abril del año pasado, en vista del ritmo de los trabajos de ejecución, empezó a barajarse la posibilidad de desmontar los equipos de desarenado y desengrasado de la planta de pretratamiento  de aguas residuales de la cuenca este, la Plantona, que sí salió airosa de la batalla judicial con los vecinos del Pisón. La idea era utilizar esos mismos equipos en la nueva depuradora, algo que los técnicos municipales desaconsejaron por lo que podía venirse encima judicialmente hablando. En noviembre del año pasado se desmontaron esos equipos de la Plantona con el visto bueno de las tres administraciones (local, regional y nacional) y ahora el panorama es incluso peor de lo que era.

¿Qué pasos se han dado a raíz de la sentencia del Supremo?

La sentencia del Supremo ratificaba otra dictada en junio de 2014 por la Audiencia Nacional, que a su vez anulaba la aprobación del anteproyecto y estudio de impacto ambiental de la EDAR de la zona este. El Supremo considera que en ese estudio de impacto ambiental, que se realizó en 2008, no queda suficientemente demostrado que el emplazamiento elegido para construir la depuradora sea el más idóneo. El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente ponía en marcha hace mes y medio el procedimiento para realizar un nuevo estudio de impacto ambiental que defina con motivación suficiente cuál debería ser ese lugar. Este tipo de procesos no quedan resueltos de un día para otro ni mucho menos y, mientras tanto, las aguas sucias seguirán vertiéndose al mar en Peñarrubia. La obra de la nueva estación, en vista de esta sentencia que no admite recurso alguno, ni siquiera ha podido entregarse pese a estar  casi finalizada tras algo más de tres años de obras.

¿Qué propuestas hay encima de la mesa?

Aparte del cruce de acusaciones entre administraciones y partidos políticos, lo más lógico sería encontrar una solución que, aunque de manera temporal, reduzca a corto plazo la emisión de contaminantes en la bahía gijonesa. Izquierda Unida precisamente presentaba ayer una pregunta que llevará al pleno del Principado en la que demanda saber qué medidas inmediatas y urgentes tiene previsto adoptar el Gobierno del Principado para evitar que se sigan vertiendo al mar y «prácticamente sin ningún tipo de tratamiento» las aguas residuales de la cuenca este de Gijón. Por su parte, la postura del grupo municipal del PSOE pasaba por obligar al ministerio también a adoptar las medidas oportunas para garantizar que el tratamiento de esas aguas sucias se realice con la misma calidad que antaño.

A la espera de respuestas, desde las filas de Xixón Sí Puede, el concejal David Alonso, ha propuesto que ya que esas aguas siguen pasando por la Plantona,  el ayuntamiento acometa una inversión de aproximadamente un millón de euros para volver a instalar los equipos de desarenado y desengrasado. Con esta obra, que tendría unos seis meses de ejecución, se mejoraría en un 25% la calidad de las aguas. «Sería una solución transitoria hasta que se defina qué pasa con la nueva estación depuradora», explica Alonso, que presentará esta propuesta como ruego en el próximo pleno municipal con bastantes posibilidades de que sea aprobada. «Ahora toca solucionar el problema. No queremos llegar al extremo de que llegue una mancha tremenda a la playa de San Lorenzo y que sea entonces cuando nos demos cuenta de que habría que haber adoptado alguna medida para evitarlo», advierte.

Con todo, el saneamiento del concejo seguirá sin cumplir las normativas europeas de medio ambiente hasta que no quede resuelto un asunto que se viene arrastrando desde hace 25 años.