Los límites de las parcelas de la Quinta Bauer y el Infanzón, antes y después de la recalificación

Una recalificación de ida y vuelta en una quinta protegida de Somió

La emblemática quinta Bauer, propiedad de la familia Figaredo, saltó al enrevesado tapete del PGO gijónés en febrero del pasado año a raíz de una denuncia del PSOE por «trato de favor»


Gijón

La finca Bauer, cuya recalificación vuelve a ser motivo de debate político en la corporación gijonesa, saltó al enrevesado tapete del Plan General de Ordenación (PGO) gijonés en febrero del pasado año. En vísperas del pleno extraordinario en que se dio luz verde al documento de aprobación inicial con la única abstención del PSOE, fueron precisamente los socialistas los que advirtieron, en un repaso contrarreloj de las modificaciones facilitadas por el gobierno local de Foro a última hora, una alteración respecto a la versión anterior, debatida previamente con los grupos políticos en 2015, que hizo saltar las alarmas.

La ficha correspondiente a la quinta Bauer, propiedad de la familia Figaredo, presentaba una alteración que convertía casi 8.700 metros cuadrados de la finca -una parcela singular que goza de Protección Integral en el Catálogo Urbanístico de Gijón- como parte del solar urbanizable del Infanzón, cuyas condiciones de edificabilidad ampararían la construcción de viviendas unifamiliares o pareados en la zona. Las explicaciones que solicitaron los socialistas al equipo redactor del PGO en la última de las Comisiones Especiales fueron despachadas escuetamente por el equipo de Emilio Ariznavareta y Víctor García Oviedo apelando a razones de adaptación a la orografía de la zona.

Lo que llamó la atención del PSOE fue el hecho de que el suelo urbanizable en la parcela del Infanzón, que había crecido ya en 20.707 metros cuadrados en las fichas de 2015, volvía a crecer en la ficha final: otros 11.736 metros; y casi el 75 por ciento de este último incremento se producía en el interior de la Quinta Bauer, de la cual casi 8.700 metros cuadrados pasaban a formar parte del urbanizable del Infanzón. En los planeamientos anteriores, la carretera de La Providencia al Infanzón marcaba el límite entre ambas parcelas; en la ficha final, el suelo del Infanzón saltaba el vial y se introducía en la franja norte y una pequeña porción de la franja noreste de la parcela de la familia Figaredo, conocida como el Huerto de Antón.

Desproporción en edificabilidad

Pero más llamativa aún resultó a los socialistas la desproporción en la edificabilidad. Mientras que en el paso del PGOU anulado de 2011 al borrador que se votó hace un año, las viviendas apenas crecían (de 370 a 376: seis viviendas en una ampliación de más de 20.000 metros cuadrados), en la ficha definitiva se llegaba a las 414 viviendas: 38 edificaciones más, aunque el incremento de terreno no había llegado esta vez a los 11.800 metros cuadrados. El grupo municipal del PSOE estimó que los Figaredo podrían edificar 28 unifamiliares en sus terrenos, y que, al precio del mercado hace un año, el resultado podría los 11,2 millones de euros de ingresos. Al otro lado de la carretera del Infanzón y como parte de la misma bolsa de suelo edificable se sitúa, por cierto, la también singular finca de La Riega, propiedad de la familia Rato Figaredo que el ex ministro reconvirtió a usos hosteleros bajo la batuta del chef Nacho Manzano.

La ficha del Infanzón califica como urbanizable sectorizado y para uso residencial de baja densidad -viviendas unifamiliares- un conjunto de suelos a ambos lados de un tramo de 1,3 kilómetros de la carretera de La Providencia al Infanzón, en los barrios de La Pipa y Fuejo. El objetivo de la calificación es «equipar a Somió y atraer actiidad hacia el borde este» de Somió, incluyendo «alguna función puntual y ligera de equipamiento» en el entorno de la finca La Riega. La ficha contempla la reserva de un 30 por ciento de los terrenos para vivienda protegida, de un máximo de 90 metros cuadrados, que obligarían a construirlas como pareadas para evitar diferencias con las no protegidas, de mayor superficie.  Respecto a la Finca Bauer-Villa Concepción, la ficha definitiva la describe como una parcela de 51.920 metros cuadrados catalogada como suelo urbano no consolidado y destinada a usos terciarios, «compatibilizando la conservación de la edificación y jardín protegidos (…) con la implantación de uso hotelero». El ordenamiento fija que «la edificabilidad residencial solo podrá ser materializada en la parte sur del ámbito»,  lo cual contrasta con el hecho de que sea precisamente la franja norte de la finca la que se convierta ahora en edificable como parte de la parcela «Infanzón».

La carga política de la denuncia de los socialistas se vio incrementada por el interés en la protección de la zona del Infanzón manifestado como condición no negociable para su apoyo al documento de aprobación inicial del PGO por el grupo municipal de Xixón Sí Puede. La formación morada no pudo menos que secundar al PSOE en este caso, y lo mismo hizo IU, que apeló al viejo adagio sobre la honradez de la mujer del César. La ficha fue finalmente retirada en un pleno que tuvo mucho de enfrentamiento político, titubeo administrativo y galimatías legal.

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