Los agricultores tienen razón

José Manuel Corrales PROFESOR DE ECONOMÍA DE LA UNIVERSIDAD EUROPEA.

OPINIÓN

María Pedreda

02 feb 2024 . Actualizado a las 09:18 h.

Los agricultores de España y otros países europeos se están movilizando por la crisis que afecta al sector agrario y tienen sobradas razones para estas protestas. La competencia desleal de las importaciones de productos agrícolas de terceros países que no cumplen con las mismas normas sanitarias y ambientales de la UE; el impacto negativo de los acuerdos de libre comercio que la UE ha negociado; la asfixiante burocracia y los elevados costes que suponen cumplir con las normativas de la Política Agraria Común y la falta de medidas efectivas para garantizar que los precios de los productos agrarios cubran los costes de producción son algunas de estas razones.

Las principales organizaciones agrarias, Asaja, COAG y UPA, anunciaron que retomarán las movilizaciones para exigir un «potente» plan de urgencia que mejore la situación del sector en España. La demanda, explican, incluye medidas a nivel europeo, nacional y de las autonomías. El aviso coincide con la marcha de agricultores en Francia que estos días cortaban las carreteras en todo el país, y con el alzamiento de la semana pasada del sector en Alemania, que protesta por los recortes en el subsidio al combustible. También hay manifestaciones en Bélgica, Italia, Rumanía y Polonia.

En España, las primeras movilizaciones surgieron el martes en algunos lugares como en Extremadura, donde una treintena de tractores participaron en una marcha entre las localidades de Azuaga y Llerena. Otro grupo de agricultores y ganaderos se manifestó por las calles de Zamora.

Las asociaciones mayoritarias resaltaron que van a reclamar la suspensión de las negociaciones de acuerdos que tiene en marcha la Unión Europea, como el del Mercosur, la no ratificación del acuerdo con Nueva Zelanda y que se detengan las negociaciones con Chile, Kenia, México, India y Australia.

Las organizaciones agrarias subrayan que las producciones que se importan desde fuera de la región «no cumplen con las normativas internas de la UE», que exige rigurosos requisitos sanitarios para la producción de alimentos. Las importaciones extracomunitarias «representan una contradicción e hipocresía en la actuación de la UE, entre la política comercial y la agraria común propia. Una competencia desleal que pone en riesgo la viabilidad de miles de explotaciones en España y Europa».

Las organizaciones reclamaron la modificación y ampliación de la Ley de la Cadena Agroalimentaria para prohibir las prácticas desleales para que los precios de los agricultores cubran los costes de producción. También llegaron a un acuerdo para solicitar al ministro de Agricultura, Luis Planas, soluciones «inmediatas» para los problemas del sector, en todo aquello relacionado con las consecuencias de la sequía y la guerra en Ucrania, precios y costes de producción, simplificación y flexibilidad de la PAC, sectores ganaderos y cuestiones laborales y de Seguridad Social.

La indignación en el campo español es lógica ya que están pagando los platos rotos de las movilizaciones europeas. Además los agricultores españoles se han visto afectados por una serie de factores que han agravado su situación en los últimos meses. La sequía, la guerra en Ucrania y los altos costes de producción han provocado un aumento de los precios de los alimentos, pero los agricultores no están percibiendo ese aumento en sus ingresos.

Además, los agricultores españoles se quejan de que la entrada de productos agrícolas de terceros países a la UE les está haciendo la competencia desleal. Estos productos, a menudo, se producen con menores costes y no cumplen los mismos estándares medioambientales que los productos europeos.

El Gobierno español ha asegurado que está trabajando en un plan de respuesta a las demandas del sector agrario. Planas ha mantenido reuniones con las organizaciones agrarias, pero ellas han criticado la falta de celeridad. Afirman que las medidas que se están planteando son insuficientes y que no se están abordando los problemas estructurales. En este contexto se han convocado nuevas protestas para los próximos días (Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia, entre otras), que ponen de manifiesto la indignación de los agricultores que reclaman medidas para recuperar la rentabilidad de sus explotaciones.