«Están tratando a un niño de cuatro años como un paquete»
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Los padres adoptivos creen que la sentencia es «absurda y bárbara». «La madre ni lo conoce, no sabe ni lo que desayuna»
13 Sep 2016. Actualizado a las 13:34 h.
«Estamos muy mal. Hechos polvo. No hay justicia, el bienestar del niño se lo pasan por el forro. Tenemos que entregar al niño en una Comandancia de la Guardia Civil. Están tratando a un niño de cuatro años como un paquete postal, como un muñeco». Son las palabras de Albert, el padre adoptivo del niño que ha sido entregado a su madre biológica en Oviedo. El hombre, vecino de Sueca, en Valencia, ha cargado con dureza contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Oviedo, «que es absurda y bárbara».
Albert ha detallado en RNE que el pequeño sabe lo que pasa, «se lo hemos explicado como buenamente he podido porque si los mayores no entendemos estas barbaridades, pues imagínate un niño de cuatro años. Cierra los oídos, se tapa, no quiere escucharlo. El no conoce a su madre. Se le va a entregar sin proceso de adaptación, sin unas visitas previas. Sin nada de nada. Como si fuese un muñeco. Hoy lo pongo aquí, mañana allá, a lo mejor la semana que viene el Supremo dice que es para nosotros y vuelve a venir».
El matrimonio que adoptó al pequeño siempre pensó que era «para toda la vida. Cuando fuimos a Oviedo a adoptar era un hijo para toda la vida. Nosotros no somos una familia de acogida, que se merecen todo los respetos. A nosotros nos dieron un niño en adopción. Vino para quedarse toda la vida con nosotros». Albert ha recordado que la madre, María José Abeng, forma una familia desestructurada, con hasta 9 intervenciones por parte de la Consejería, con episodios de malos tratos. «Hay magistrados que se encargan de cargarse todo lo que se ha hecho antes. Y el que lo sufre es el niño».
Los padres adoptivos han relatado que han intentado tener un contacto con la madre biológica. «Esta mujer ni sabe si el niño tiene alergias o la piel atópica. No sabe nada. Ni lo que desayuna. Y se lo van a llevar así». «Todavía nos queda el recurso del Supremo, pero visto como actúa la justicia, no sabemos lo que va a pasar. No entendemos nada, aunque tenemos esperanzas porque las tenemos que tener», ha aseverado.
Esta familia de Sueca, tal y como ha explicado su letrado, recibió al menor cuando tenía tan solo 18 meses, después de que la madre biológica, de 14 años en ese momento, fuese tutelada por los servicios sociales de Asturias y declarasen al niño en desamparo. En ese momento a la joven, que no se opuso a la medida, «le constaban nueve intervenciones por embriaguez y por mala vida», ha indicado el abogado Enrique Vila.
Transcurrido un tiempo, la abuela biológica del menor, residente en Suiza, quiso recuperar a su nieto e iniciaron un procedimiento judicial que en primera instancia le dio la razón a la familia de Sueca al constar en el procedimiento diferentes informes técnicos de servicios sociales contra la madre biológica.
La madre y la abuela recurrieron esta decisión y con un nuevo informe psicológico que se le practicó a la progenitora en el que se le indicaba que estaba capacitada para cuidar y tener a su hijo, la Audiencia de Asturias dictó una resolución en marzo de este año por la que se le obligaba a la familia de Sueca a entregar al menor.
Esta decisión fue recurrida ante el Tribunal Supremo tanto por la familia como por Fiscalía y la Consejería de Derechos y Servicios Sociales del Principado, pero el juzgado de Asturias dictó la ejecución de la sentencia el pasado mes de julio, con lo que los padres se han visto obligados este lunes a entregar a su hijo preadoptivo mientras esperan un pronunciamiento del Supremo.
En concreto, el Alto Tribunal deberá pronunciarse en primer lugar sobre la suspensión de la entrega del menor, algo sobre lo que podría tardar unos 15 días, y posteriormente sobre el fondo del asunto denunciado, ha explicado el letrado Vila.
El abogado ha intentado este mismo lunes paralizar la entrega del niño al tener constancia de una nueva denuncia emitida hace una semana por parte de la Consejería correspondiente de Asturias contra la madre biológica «por haberla visto ebria, semidesnuda y reconociendo que su pareja le daba mala vida».