Clínicas y laboratorios dentales al límite: abiertos, pero sin material ni clientes
Asturias
Los centros deben permanecer abiertos para atender urgencias, pero muchos de ellos no pueden hacerlo por no contar con los EPI necesarios
25 Apr 2020. Actualizado a las 05:00 h.
Otro sector laboral golpeado por la pandemia mundial del covid-19 alza la voz para recordar a todo el mundo que ellos siguen ahí. Como sucedió con el caso de los fisioterapeutas, las clínicas y laboratorios dentales han tenido que reabrir sus puertas para atender emergencias, pero denuncian que no en todos los casos pueden hacerlo por no contar con el material de protección necesario para atender a los clientes. Alberto Álvarez, propietario de uno de los 600 laboratorios dentales asentados en el Principado, explica cual es la realidad en su ámbito laboral.
«Estamos un poco en el limbo, como si nadie se acordase de nosotros. Esto no se trata de una crítica política, ya que somos conscientes de que esta situación no es fácil para nadie, pero somos un sector al que se le considera esencial, pero abandonado de la mano de Dios», explica el técnico. El trabajo del laboratorio de Álvarez, al igual que el resto de los laboratorios, depende directamente de la cantidad de pacientes que acudan a las clínicas con las que él y sus 12 empleados trabajan, por lo que actualmente, cuando solo se atienden emergencias, está viendo como su trabajo se reduce a prácticamente cero. «Contamos con facturación cero, pero con todos los gastos que conlleva estar abiertos. No tenemos ayudas a las que acogernos, tan solo a algunos se les ha concedido algún ERTE, pero nada más. Tenemos que pagar las facturas, proveedores, autónomos, sueldos, seguros sociales, etc. Y en esa situación estamos todos los profesionales del ámbito», cuenta.
El principal problema en ambos ámbitos es que los centros no cuentan con el material necesario para recuperar su actividad normal. El propio Alberto Álvarez afirma que el 100% de las clínicas con las que él trabaja no cuentan con los equipos protectores individuales necesarios, ni con mascarillas homologadas, ni siquiera para ser capaces de atender las urgencias. «Están todos intentando conseguirlo a pesar de que actualmente los precios son abusivos, y o los pagas o lo va a coger otro, no te queda otra. Incluso un proveedor me ha dicho que está intentando traerlas del extranjero, de Portugal concretamente, pero todo está muy complicado», narra el profesional.
En los laboratorios la situación es similar. Se necesitan mascarillas, guantes y gafas de protección, que son medidas que se les exige desde prevención de riesgos, y que por precaución en esta situación se están utilizando todavía más, para cuando su actividad normal vuelva a funcionar, algo que esperan que suceda a finales de mayo. «No corremos el riesgo que corren todos los dentistas que trabajan a 30 centímetros de la cara del paciente, pero también necesitamos una protección. Aquí somos 13 personas y el local no es muy grande, la distancia es la que es a la hora de trabajar, por lo que se tienen que hacer turnos...se pueden buscar soluciones, pero lo básico son los materiales y a día de hoy no los hay», asegura Álvarez.
La lucha actual está en conseguir el material necesario para comenzar el trabajo, y hacerse oír para intentar contar con toda la ayuda posible para normalizar su situación laboral cuanto antes. Además, Alberto Álvarez quiere lanzar a la sociedad asturiana un mensaje de tranquilidad y solidaridad. «Una vez acabe todo esto, que esperemos que sea en mayo, que la gente acuda a las clínicas de siempre, a las de barrio de toda la vida, que son quienes se van a preocupar realmente de que se cumplan todas las medidas. Yo sé de primera mano que si no cuentan con las condiciones óptimas para abrir sus puertas no lo harán, no pondrán la salud de nadie en peligro, cosa que en otros centros, principalmente en franquicias, no pueden asegurar ya que hacen trabajar a sus empleados con las condiciones justas. Espero que la gente no tema y que acuda sin miedo a su clínica de confianza», explica.