La batalla entre Renfe y Talgo que puede perjudicar al AVE de Asturias
Asturias
10 Sep 2022. Actualizado a las 05:00 h.
El récord de velocidad conseguido por Talgo en la línea de ancho ibérico Ourense-Santiago, alcanzando los 360 por hora por primera vez en una línea de ancho ibérico, ha servido para que Renfe recuerde al fabricante que sigue esperando por las treinta unidades de trenes Avril que todavía no han sido entregadas porque continúan en proceso de homologación. «Celebramos que el proyecto avance. Ojalá este hito (el de circular a 360 km/h) sirva para homologar los trenes», aseguraron fuentes de Renfe, un registro que ven como «una prueba» de que Talgo sigue sin homologar los trenes de la serie 106. El tren Avril estaría llamado a inaugurar la línea de AVE Asturias-Madrid. Esas son, al menos, las aspiraciones del Gobierno regional.
Los canales de comunicación entre la operadora pública y Talgo parecen estar rotos después de que Renfe anunciara que iba a llevar al fabricante a los tribunales por un aparente incumplimiento de contrato. A su vez, el presidente de Talgo, Carlos Palacio Oriol, remitió hace un mes una carta a su homólogo de la operadora ferroviaria, Isaías Táboas, en la que culpaba del retraso en la entrega a los efectos de la pandemia y a las dificultades que habrían puesto el ADIF y Renfe en el desarrollo de las pruebas necesarias para la homologación.
En este contexto, la operadora recuerda que Talgo «debería haber entregado las primeras unidades en enero del 2021, tras la revisión inicial del contrato por el covid y las revisiones de Renfe. Ya llevan, a día de hoy, 20 meses de retraso». Lo más preocupante es que Renfe afirma que sigue esperando «por el calendario definitivo». En una entrevista en La Voz en julio, la secretaria de Estado de Transportes, Isabel Pardo de Vera, aseguró que si Talgo cumplía una serie de hitos técnicos «se nos da un horizonte del primer cuatrimestre del 2023». Pero no parece que ese sea ahora el calendario definitivo de acuerdo con las afirmaciones de Renfe.
Ante esta situación, la empresa pública parece insinuar que existe complicaciones con el proceso de homologación. «No hay un problema de fabricación. Talgo tiene todos los trenes fabricados. El problema es que no están consiguiendo la homologación. Hay que recordar que el proceso de homologación está ligado a la seguridad de la explotación y que, por ello, no es un proceso fácil en un tren completamente nuevo y que circulará hasta 330 km/h en ancho fijo y ancho variable», recuerdan las mismas fuentes.