La Voz de Asturias

Las vacaciones de los médicos y el aumento de usuarios ralentizan la asistencia sanitaria en los meses de verano

Asturias

Manuel Noval Moro Redacción

Los facultativos proponen reducir los puntos de atención continuada y concentrar el personal para primar la calidad del servicio a la proximidad

30 Jun 2024. Actualizado a las 05:00 h.

Con el verano llegan las vacaciones a todos los sectores, y el sanitario no es una excepción. Pero hay que mantener el servicio y no es fácil. En Asturias, las plantillas se ven reducidas, con lo que la atención se resiente inevitablemente. Además, en las zonas turísticas, el número de usuarios aumenta y, con él, la carga de trabajo.

Los sindicatos y asociaciones de médicos son conscientes de que es un problema de difícil solución, pero creen que se pueden tomar algunas medidas que favorezcan el servicio. Una de ellas es la reducción de los puntos de atención continuada. El secretario de Atención Primaria del Sindicato Médico Profesional de Asturias (Simpa), Alfonso García Viejo, pone el ejemplo de Gijón, donde hay cuatro centros de atención continuada, en comparación con Oviedo, que hay uno solo.

«Si se quieren mantener todos estos puntos en el verano, con gente de vacaciones es difícil arreglarlo», dice. Si no se disminuyen esos puntos de atención, «es complicado; los vecinos quieren mantenerlos todos pero se acaban resintiendo porque hay menos médicos».

En el mismo sentido se pronuncia el presidente de la Sociedad Asturiana de Medicina Familiar y Comunitaria (SAMFYC), Rubén Villa. Valora que el Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa) esté «haciendo un esfuerzo» para contratar personal, pero considera que en la región hay «una estructura sanitaria con muchos puntos de atención abiertos y a los que no nos atrevemos a meterles mano por las demandas vecinales».

Un ejemplo es el centro de Barros, que está a tan solo 200 metros del hospital de Sama. A su juicio, «no tiene ningún sentido mantenerlo abierto», y se mantiene por «cuotas vecinales», son casos en los que «se prima la proximidad a resolver». Villa cree que «falta un poco de pedagogía con los vecinos», ya que «lo importante es que te atiendan bien y con calma a que te vean cerca».

El presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) Asturias, Antonio Fernández, está de acuerdo en que, en las circunstancias actuales, «no existe recurso humano que permita sostener tantos puntos de atención continuada abiertos», entre otras cosas porque dentro de los médicos de familia asistenciales hay un grupo exento de guardias por motivos de edad, salud o circunstancias personales. Es difícil cubrir el servicio todo el tiempo y en todas partes. Entonces, es importante primar un buen servicio a la idea de contentar a la población poniendo puntos por la mera cercanía. «Lo que tendrá que hacer la administración es poner los recursos donde los necesitan, pero eso significa que los tendrán que quitar de otro lado».

En el mismo sentido que Villa, Antonio Fernández considera que hay que lidiar con esta limitación de cursos y transmitir a la población «que use el centro de salud cuando realmente se necesita; que el usuario sepa que la red de atención primaria está para su uso pero para un uso racional». Y pone de ejemplo casos en los que hay «gente que va a pedirte una tirita, o porque tiene una ampolla en el pie, o porque fue a la playa y se quemó; al cabo del día, hay muchas cosas que no son urgencias sino que la persona quiere que se resuelva su problema al instante».

En cualquier caso, reducir los puntos de atención implicaría que aunque hubiera menos centros abiertos, los que lo estuvieran tendrían una mejor calidad asistencial. Porque la falta de personal complica la atención en cada uno de los centros. Durante las vacaciones, los médicos que hacen guardias tienen que hacer más horas para compensar la falta de otros facultativos, y por las mañanas el servicio se resiente, ya que las guardias implican un día de descanso y siempre hay menos médicos que en los periodos no vacacionales.

Además, como explica García Viejo, el problema se puede agravar con el aumento de avisos de atención domiciliaria. «Cada vez hay más gente mayor que no puede desplazarse, y surgen muchos avisos domiciliarios», lo que implica que «muchos médicos se ausenten» y que queden pocos en los centros.

En la zona costera, debido al aumento de la población con la llegada del turismo, todos los años aumenta mucho la carga de trabajo para los médicos. Hasta hace unos años, había personal para reforzar los centros de oriente y occidente, pero ahora es inviable porque no hay personal. Entonces, como subraya Rubén Villa, «hay que hacer estrategias de organización interna muy complejas para atender toda la demanda».

El facultativo señala que, «afortunadamente, la mayoría de la gente que va de vacaciones es gente sana, y no suele ir al médico a no ser que sea una urgencia», y concluye que «hay más incidencia, por supuesto, pero hay que organizarse para ver cómo pasan esos dos meses».

Es, al fin y al cabo, lo que transmiten todos los facultativos. Cada verano se da la misma situación y parece que nunca llega una solución definitiva a los problemas. Pero, con mayores o menores dificultades, todos acaban saliendo adelante y lidiando con los obstáculos hasta que el otoño vuelve a traer la normalidad.


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